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26 jun. 2014

Primer ministro iraquí considera la posibilidad de dejar el cargo

Las presiones del gobierno estadounidense sobre el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, parecen haber funcionado, pues el funcionario admitió la posibilidad de apartarse del cargo, mientras en la localidad natal de Saddam Hussein, Tikrit, se combatía con ferocidad.

Por primera vez en dos semanas, el premier habló de una “solución política paralela a la militar” para resolver la crisis iniciada el pasado 9 de junio, a raíz de la ofensiva de los milicianos del Estado islámico de Irak y del Levante (ISIS) en el centro y en el norte del país. En ese sentido, Al Maliki no excluye apartarse como jefe del próximo gobierno y dejar espacio a hombres cercanos a él y a Irán, su principal apoyo.

Lo refirieron a ANSA fuentes políticas en Bagdad, cercanas a las negociaciones entre los mayores jefes chiítas locales para formar el nuevo Ejecutivo tras las legislativas del pasado 30 de abril.

Las fuentes del Consejo Islámico iraquí, encabezado por Ammar al Hakim, precisaron que el bloque político de Maliki “está mostrando mayor flexibilidad al presentar la hipótesis de no ocupar el puesto de premier“.

Esta actitud, afirmaron, es fruto de las presiones estadounidenses sobre Maliki, en particular tras la reciente visita del secretario de Estado norteamericano, John Kerry, a Bagdad.

Maliki, al parecer, pensó como futuro premier en Falih Fayyad, actual consejero de Seguridad Nacional.

El premier, por otro lado, admitió que la aviación del régimen sirio realizó incursiones aéreas en el territorio de Irak sin consentimiento de Bagdad. En una entrevista con la BBC, Al Maliki admitió el hecho, producido el martes cerca del paso fronterizo de Qaim, en el que murieron -según fuentes tribales- 57 civiles iraquíes.

Irak -agregó Maliki- no pidió las incursiones pero “acepta con gusto” bombardeos semejantes contra puestos de los milicianos qaedistas.

Los milicianos del ISIS, vinculados con la red Al Qaeda, quieren crear un califato sunnita en Irak y en Siria. En tanto, un atentado en Bagdad causó hoy 19 muertos mientras se combatía con ferocidad en Tikrit, controlada por rebeldes jihadistas.

El atentado fue cometido en el barrio chiíta Kazimiyah de Bagdad, en Irak, informaron fuentes médicas y de seguridad. La explosión se registró en cercanías del mercado de Bab al-Darwaza.

En Tikrit, donde un helicóptero iraquí fue derribado hoy por jihadistas, “está en curso una batalla furiosa” en las cercanías de la ciudad universitaria, se informó hoy. Agentes de las fuerzas especiales iraquíes bajaron de helicópteros militares en el campus universitario de Tikrit, refirió hoy la televisión al Arabiya. En ese contexto, el imán radical chiíta Moqtada Sadr arengó a sus milicianos al decir que “haremos temblar la tierra que hay bajo los pies de la ignorancia y del extremismo”, en clara referencia a la reciente ofensiva jihadista sunnita.

Sadr, asimismo, se declaró contrario a la presencia en el país de consejeros militares estadounidenses: “Apoyamos la ayuda internacional solamente de Estados que no sean ocupantes”, aseveró.

Los cerca de 130 consejeros militares estadounidenses presentes en Bagdad “ayudarán a las fuerzas armadas iraquíes” a individualizar las cuevas de los milicianos qaedistas que serán luego “golpeadas con ataques efectuados con drones“.

Lo aseguró Abbas Bayati, miembro de la Comisión por la defensa y la seguridad del Parlamento federal iraquí, citado hoy por la prensa árabe.

Bayati, cercano al premier Nuri al Maliki, no precisó a qué aviación pertenecen los aviones sin piloto que se piensan usar contra los jihadistas. Tanto Irán como Estados Unidos disponen de drones para emplear en el espacio aéreo iraquí.

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