16 jul. 2015

En Argentina, monumento a Juana Azurduy: deuda histórica saldada

La Presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, develó el miércoles 15 de abril, junto al Presidente de Bolivia, Evo Morales, una escultura de la generala Juana Azurduy, heroína de la independencia latinoamericana, que se instaló detrás de Casa Rosada en reemplazo de la figura del conquistador Cristóbal Colón.

Al inaugurar el monumento, Morales remarcó su “alegría por estar en Argentina y ver a una hermana, a una guerrillera de la independencia como Juana Azurduy” y destacó “esta es una forma de descolonizarnos”.

Por su parte Cristina pidió un brindis: “Por la integración, la patria, Bolivia y Argentina. Por nuestros países y por esa generala de los pueblos libres que fue Juan Azurduy”.

Tras haber perdido a sus cuatro hijos, enfermos y con hambre en medio de las luchas revolucionarias, Azurduy continuó combatiendo con el dolor más inmenso, ese dolor que se iba a agudizar poco después, cuando los realistas decapitaron a su marido, el comandante Manuel Ascencio Padilla, momento en el que ella estaba embarazada de su quinto hijo, una niña, que nació en medio de los combates y a la que logró poner a salvo.

Juana combatió, en la actual Bolivia, en esa zona que pertenecía al Río de la Plata, donde tuvo un rol protagónico y un lugar junto a jefes militares criollos como Manuel Belgrano, Martín de Güemes, o su compañero; y allí murió, en Jujuy, en 1862 , en la pobreza, solitaria y olvidada.

Simón Bolivar, en 1825, durante su visita a Bolivia, expresó que ese país debería llamarse “Padilla o Azurduy, porque son ellos los que lo hicieron libre”.
Revolucionaria de las Provincias Unidas del Río de la Plata, de Bolivia, de América Latina, Juana Azurduy fue ascendida a generala 147 años después de su muerte, cuando el 14 de julio de 2009 la presidenta e la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, le confirió el grado de “Generala” del Ejército Argentino, durante una sesión de la Asamblea Legislativa Plurinacional, realizada en la ciudad boliviana de Sucre, donde reposan sus restos mortales junto a su sable, con la presencia de los mandatarios de los dos países hermanos.

La escultura de Juana Azurduy, que en posición de combate mira hacia la ciudad de Buenos Aires, como custodiándola (a diferencia de la estatua de Colón que pasivamente estaba de espaldas a la urbe y miraba hacia el Río de la Plata), fue donada por el gobierno de Bolivia. Es una obra realizada por el artista argentino Andrés Zerneri. Mide 16 metros de alto y pesa 25 toneladas.

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