23 oct 2017

Partidos independentistas podrían proclamar el jueves la República catalana


La junta de portavoces del Parlament de Catalunya, reunida en estos momentos, convocará el jueves un pleno en el que se declarará la República catalana. Fuentes de los partidos independentistas han confirmado a Público el acuerdo de Pdcat, ERC y CUP en esta decisión.

Esta es la respuesta al Gobierno de Mariano Rajoy que dan los partidos independentistas al anuncio de aplicación del artículo 155 de la Constitución, según se puede leer en el escrito presentado por Junts pel Sí en la junta de portavoces. La decisión del Gobierno de aplicar el 155 fue expuesta por Rajoy el pasado viernes, tiene el apoyo del PSOE y de Ciudadanos y la oposición del PNV y Podemos.

Así lo ha explicado en rueda de prensa el portavoz de ERC al terminar la ejecutiva del partido: “El pleno del Parlament tiene la posibilidad de hacer efectivo el mandato del 1 de octubre para responder políticamente a la aplicación del artículo 155“ y ha añadido que “la mejor defensa contra el 155 y el golpe de Estado del Gobierno español es la República catalana“.

Además la CUP ha llamado a través de un comunicado a la “desobediencia civil” durante esta semana y son quienes más han presionado para que la independencia se declarara lo antes posible. “Por nosotros martes o miércoles”, declaraba este fin de semana la diputada Gabriela Serra.

Mientras el Fiscal General del Estado, José Manuel Maza, avisa que la querella por rebelión ya está preparada y que podría ser ampliable a más miembros del parlament además de al president Carles Puigdemont.

Comparecencias de los senadores en el Parlament

Junts pel Sí ha solicitado también que los senadores catalanes comparezcan en la comisión de asuntos institucionales del Parlament. Son ocho senadores entre los que se encuentran Josep Montilla (PSC), apartado hoy mismo por el PSOE de la comisión territorial del Senado, y Xavier García Albiol del Partido Popular de Catalunya.

Según informa Públic, el diputado de JxSí Lluis Corominas ha dejado claro que habrá votaciones. “Se puede asegurar que en el pleno se votarán propuestas de resolución”, y que en este pleno, los “representantes elegidos por el pueblo de Catalunya”, acordarán “lo que crean conveniente sobre el levantamiento o no de la suspensión” de la declaración de independencia.

Corominas se ha extendido igualmente sobre el conjunto de acciones desde el Estado para oponerse al proceso soberanista, incluyendo no sólo el 155, sino también el encarcelamiento de los presidentes de la ANC y Òmnium Cultural, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, que considera una “vergüenza democrática”. “España utiliza los jueces y fiscales a su conveniencia”, lamentó Corominas.

“Nos quieren usurpar las funciones del Gobierno y de un Parlamento elegidos democráticamente”, constató el diputado de JxSí, refiriéndose al 155, que ha condenado que el Estado pretenda “imponer la unidad de España por encima de la democracia y las libertades individuales y colectivas “.

Corominas ha criticado igualmente aquellos que están “fomentando el odio contra Catalunya”, y ha puesto los ejemplos del ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis -que tildó las imágenes de la represión policial del 1-O de ‘fake news’- , o de la exministra socialista María Antonia Trujillo -que ha llamado al boicot de productos catalanes-. El diputado de JxSí añadió que esta campaña “de odio” la llevan a cabo populares y socialistas “con la complicidad de Ciudadanos, que ya nació para ello”.

En cuanto a los socialistas, y más concretamente, los socialistas catalanes, Corominas ha emplazado al PSC a “elegir entre partido o país, entre democracia y lo que quiere imponer el PP”. Corominas ha puesto en duda que unas elecciones anticipadas en Cataluña desbloquearan la situación actual, cuando se preguntó en voz alta si estos hipotéticos comicios podrían “anular los millones de votos independentistas” del 1-O. En este sentido, ha asegurado que la única salida pasa por unas “negociaciones bilaterales” entre la Generalitat y el Gobierno español.

Trabajadores cubanos reafirman rechazo al bloqueo de Estados Unidos


DECLARACIÓN DE LA CTC Y LOS SINDICATOS EN CONTRA DEL BLOQUEO ECONOMICO, COMERCIAL Y FINANCIERO IMPUESTO POR EL GOBIERNO DE LOS EE. UU. CONTRA CUBA.

La CTC y los sindicatos nacionales, integrantes de la sociedad civil cubana, condenan enérgicamente el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los EE. UU contra nuestra patria, que continúa siendo una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos del pueblo cubano y califica como acto de genocidio, como se expresa en el informe que presentará Cuba ante la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) , el próximo primero de noviembre.

Al igual que las organizaciones de la sociedad civil reiteramos la denuncia de que esa política criminal impuesta por Estados Unidos a Cuba, hace más de medio siglo es un inútil intento por doblegar a la Revolución cubana y constituye el mayor obstáculo para desarrollar económica y socialmente el país.

El bloqueo hay que verlo unido a la histórica política injerencista del imperio hacia Cuba, y su implementación se ha convertido en un proceso de guerra para asfixiar el país: es una herramienta para hacer viable la teoría de que Cuba es considerada territorio estratégico de los Estados Unidos, cosa que lo cubanos no admitimos.

Los trabajadores cubanos, han padecido como todo nuestro pueblo, los efectos del cerco económico, comercial y financiero más prolongado de la historia, que se cuantifican en cientos de miles de millones de dólares. Ante esta amenaza la alternativa es romper las barreras que impone el bloqueo y seguir liderando el colosal esfuerzo que durante décadas han protagonizado en su condición de creadores de riquezas, buscando soluciones a las dificultades, convirtiendo a cada centro y puesto laboral en un bastión inexpugnable que impida poner de rodillas a nuestro pueblo a partir de la inteligencia, la creatividad y el ingenio colectivo.

El inquilino de la Casa Blanca mediante su llamado “Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba”, ha recrudecido el bloqueo con mayores prohibiciones incluida la prepotente oposición con tono de mandato imperial , a las acciones que en el seno de las Naciones Unidas y otros foros internacionales promuevan su levantamiento, pasando por alto que en la ONU se ha condenado de manera reiterada y prácticamente unánime ese engendro. El proceder de la actual administración estadounidense acentúa que esta es una política, extraterritorial, persecutiva y violatoria de la soberanía de terceros países, con raíces históricas.

Mantener el bloqueo, actualmente no solo representa un retroceso en las relaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos sino perjudica a los ciudadanos estadounidenses al privarlos del derecho de viajar a Cuba y de conocer de cerca la realidad de nuestro país y a los empresarios de la nación norteña la posibilidad de sostener vínculos con la mayor de las Antillas que resultarían beneficiosos para ambas partes.

La CTC y los sindicatos repudiamos este proceder irracional que ignora los permanentes reclamos de cese del bloqueo por parte de instituciones y personalidades de Estados Unidos. Declaran asimismo que la retórica agresiva del actual presidente estadounidense está condenada al más rotundo fracaso y reiteran que nuestro pueblo tiene el legítimo derecho de vivir en paz, decidir su propio destino, construir una sociedad a la manera que decidan los cubanos, disfrutar los beneficios de sus propios esfuerzos y los que brindan la cooperación con otras naciones y de sostener vínculos con el pueblo norteamericano.

De igual manera nuestra organización convoca a las organizaciones sindicales del mundo, a los trabajadores y trabajadoras y a los amigos que siempre nos han apoyado, a que nos acompañen en la denuncia de esta cruel y despiadada política y se sumen al reclamo de eliminar de una vez el bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos.

¡Abajo el bloqueo!

Cuba, ataques sónicos y la guerra de los mundos de Donald Trump


En inglés se le llama hot air, aire caliente, al modo de hablar incoherente y hueco con el que se pretende confundir al otro. En español, tenemos una palabra más gráfica, cantinfleo, que está a punto de quedarse corta para los voceros estadounidenses que intentan extender más allá de la insensatez esa historia de los supuestos “ataques sónicos” en Cuba. Y la trama, deberían reconocer, ya no da para más.

De hecho el público se ha hartado del tira y afloja y de las contradicciones flagrantes entre el Departamento de Estado y la Casa Blanca, que obviamente tienen las líneas interrumpidas entre ambos edificios en lo que respecta a Cuba.

Mientras el Secretario Rex Tillerson se aburre de decir que no tienen evidencias para culpar al gobierno cubano y que la salida de la mayoría del personal diplomáticos estadounidense de La Habana es “una medida preventiva para proteger a los estadounidenses de futuros ataques” (sic), el Presidente Donald Trump lo desmiente alegremente cada vez que puede: “Creo que Cuba es responsable, realmente lo creo”, dijo el lunes. Poco después el Departamento de Estado se apresuró a aclarar, en un cable dirigido a sus embajadas en el extranjero, que no ha asignado, de momento, culpa por el suceso.

Heather Nauert, vocera del Departamento de Estado, aumentó el viernes la cuota de confusión. Evitó culpar al gobierno cubano, pero declaró que los supuestos afectados por los “ataques sónicos” son ahora 24 –inicialmente eran 21, de ellos 5 canadienses-, sin nombres, sin pruebas, sin médicos que lo confirmen, aunque cualquiera que siga con atención el día a día de la “noticia” ya perdió la cuenta del número de científicos de las más disímiles disciplinas que niegan la posibilidad de un ataque tal como lo describe la administración Trump.

Tras los primeros intentos serios para explicar el asunto y llegar a la conclusión de que ni las leyes de la física ni del sentido común explican daños y circunstancias descritos, los propios expertos han pasado a tirarlo a choteo y a bromear con que quizás la “sordera selectiva” sea el efecto de la pistola mágica del Agente 007, el canto de unos grillos mutantes o los alienígenas.

La evidencia de que esto ya cansa la aporta la herramienta Trends, de Google, que permite visualizar el interés que despierta en los cibernautas cualquier término de referencia en un período determinado de los últimos 13 años. Cuando comparamos cuánto le importa a la gente la noticia del “ataque sónico”, tanto entre los lectores angloparlantes como los de habla hispana, se aprecia que en ambos idiomas ese concepto apenas importó hasta agosto pasado y tuvo un pico de atención el 30 de septiembre, cuando el gobierno de los Estados Unidos anunció la decisión de retirar la mayor parte de su personal diplomático en La Habana.

A partir de ese día, el interés por la noticia ha ido decayendo hasta casi desaparecer este domingo. Por tanto, podría interpretarse que las declaraciones del viernes de la vocera Heather Nauert, infructuosamente, trataron de darle respiración artificial al tema, con Cantinflas posado sobre su hombro y echando bocanadas de “aire caliente”: “Las aseveraciones (de que ahora son 24 los atacados) se basan en evaluaciones médicas de personal que se vieron afectados por incidentes a principios de este año. No reflejan nuevos ataques”, comentó.

Los periodistas que asistieron a la conferencia de prensa todavía deben estar intentando enterarse qué quiso decir la funcionaria, lo que no impidió que hicieran su trabajo. Las declaraciones de la señora fueron reportadas puntualmente por los más poderosos medios estadounidenses. Pero ni así el nuevo episodio de la saga “sónica” ha remontado el interés de las audiencias, como se puede ver en este gráfico de Google Trends:

Gráfica comparativa de las búsquedas de los usuarios internacionales para los términos “sonic attack” y “ataque sónico”, en los 90 días comprendidos entre el 22 de julio y 22 de octubre de 2017. Fuente: Google Trends

Llama la atención que cuando se comparan las versiones en inglés (azul) y castellano (rojo), es fácil reconocer la preeminencia de los medios estadounidenses en el acompañamiento de esta “noticia”, que con honrosas excepciones no han dudado en sentar a Cuba en el banquillo de los acusados. Las cámaras de eco de los medios anglosajones han sobreexpuesto el asunto frente a los medios hispanoparlantes, pero el interés ha caído totalmente en picada y difícilmente lo podrán hacer remontar, aunque sabemos que en la era de las redes sociales que un tema caiga en los brazos del aburrimiento o la indiferencia no significa necesariamente que la verdad logre imponerse sobre la mentira.

Como ha demostrado Craig Silverman, periodista y fundador del blog Regret the Error, cuanto más sensacionalista es una historia, más probabilidad tiene de viajar lejos, por dos causas fundamentales: la información incorrecta está destinada a ser más provocativa e interesante que un desmentido, y se presta poco o ninguna atención a las correcciones que vienen detrás de las noticias falsas.

Por cierto, todo esto ocurre en vísperas del aniversario 79 de la famosa locución radial de “La Guerra de los Mundos” de Orson Welles, que durante varios minutos hizo pensar a millones de estadounidenses que los extraterrestres habían llegado para quedarse. La invasión marciana era ficticia, pero el pánico que sintieron muchos radioyentes aquel 30 de octubre de 1938 fue más que real.

Entonces, la histeria colectiva tuvo sus raíces en la sombra de la nueva guerra que se gestaba, donde morirían millones por la fuerza de las armas, el hambre, las cámaras de gas y los bombardeos que calcinaron a dos ciudades japonesas bajo las órdenes del presidente de los Estados Unidos, Harry S. Truman.

¿Estaremos a las puertas de una situación similar? Para el actor, cantante y activista por los derechos civiles, Harry Belafonte, la respuesta es sí. En una presentación que hizo este viernes en Pittsburg, dijo a los estadounidenses que al elegir a Donald Trump, “el país cometió un error y creo que el próximo error podría ser la cámara de gas, y lo que sucedió con los judíos bajo Hitler no está muy lejos de nuestra puerta”.

Creer que Cuba podría atacar a diplomáticos con láser para provocarles sordera es tan fantástico como la destrucción de ciudades estadounidenses con los rayos mortíferos de unos marcianos que iban camino a la Nueva York de 1938.

“Recuerden en los próximos días la terrible lección que han aprendido esta noche: (…) si su timbre suena y no hay nadie allí, no era ningún marciano, esto es Halloween”. Así despidió Welles el espacio, pero antes había tenido la decencia de alertar a los oyentes de que lo que escuchaban era la adaptación radiofónica de la obra de H.G. Wells. Si la histeria se impuso no fue por la falta de advertencia de un genio que sabía contar y convencer en la radio, unas cualidades que están ausentes en este remake mediocre de “La Guerra de los Mundos”, a cargo de Trump, Tillerson, Nauert y compañía.

¿Cuán seguro es Estados Unidos para viajar?


El 29 de septiembre de este año el Departamento de Estado de EE.UU. emitió una advertencia a los ciudadanos estadounidenses ” de no viajar a Cuba” a causa de los supuestos ataques acústicos que presuntamente habrían afectado al personal de su embajada en La Habana, a tono con esto Los Ángeles Times, publica el 15 de octubre el post,  ¿Deberías viajar a Cuba ahora? Aquí están las cuestiones que influyen en tu decisión, en el cual analiza la posible influencia de los daños causados por el huracán Irma y la supuesta incidencia de los ya archifamosos ataques en la estancia de un turista americano en Cuba, menciona como de pasada que el  6 de octubre, la Embajada de los Estados Unidos en Cuba dijo en una publicación que los ataques ocurrieron en el Hotel Nacional y el Hotel Capri en La Habana y que “el gobierno de EE. UU. ha impuesto limitaciones en el alojamiento en los hoteles afectados”, resulta evidente la intención de crear preocupación e incertidumbre entre los posibles viajeros, para influir negativamente en su decisión de visitar Cuba.

Es cínica la posición del medio y de su gobierno, veamos cuan “seguro” es EE.UU.

The New York Times , en el 2014 según datos del FBI, 11 961 personas perdieron la vida por disparos de armas de fuego.

El Nuevo Herald , cifras del FBI indican que durante el 2014, mil seiscientas mujeres perdieron la vida a manos de hombres.

La vanguardia ,según un proyecto estadístico llamado The Counted que lleva a cabo el diario británico The Guardian la policía norteamericana en el año 2015 mató a un total de 1.146. personas.

El país , la sección de estadísticas en la página web de la Campaña Brady  refleja que diariamente como promedio 309 personas reciben disparos, 93 de ellas mueren. En un año, equivale a 114.994 personas, de las que 33.880 fallecen.

El confidencial. , en agosto del 2016 solo en Chicago hubo 472 víctimas de tiroteos y un total de 90 muertos.

El país , una media de 2.100 niños o jóvenes menores de 17 años desaparecieron cada día en Estados Unidos durante el año 2001, según datos de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI)

Universidad virtual EIU , los estadounidenses tienen una probabilidad 10 veces superior de morir por armas de fuego que los ciudadanos de otros países desarrollados, según un nuevo informe realizado por Erin Grinshteyn, de la Universidad de Nevada en Reno, y David Hemenway, de la Universidad Harvard,

CNN, la población de Estados Unidos constituye el 5% de la mundial, sin embargo en ese país se registra el 31% de los tiroteos masivos.

BBC MUNDO , del 14 de diciembre de 2012, ha octubre del 2015 ocurrieron 142 incidentes con armas de fuego en centros educativos.

RUSSIA BEYOND, la organización norteamericana de derechos humanos National Children Association, ha publicado un informe llamado “Cinco niños cada día”, donde aseguran que cada día asesinan a cinco niños en Estados Unidos.

Forbes, 4 ciudades norteamericanas se encontraban en el 2014 entre las 50 más peligrosas del mundo y a 10  las calificaba como peligrosas de acuerdo a los indicadores que utiliza para establecer esta categoría.

Universidad virtual EIU  según datos de la base de datos del Centro de Control y Enfermedades de Estados Unidos, que pese a su nombre también se encarga de registrar todas las defunciones por arma de fuego en el país, cada año mueren en Estados Unidos 33.000 personas por arma de fuego.

Los datos de este artículo publicado el 14 de julio del 2017 al contrastarse con los expuestos por el The New York Times referidos al comportamiento de estos hechos en el 2014, se aprecia el acelerado incremento de los mismos y del número de víctimas que ocasionan tendencia que se mantiene en la actualidad baste recordar que el 1ro de octubre de este año un hombre mató a 59 personas e hirió a 527 en un casino de Las Vegas, reconocido como el hecho más letal de este tipo ocurrido en los EE.UU.

Con esta situación en su país el gobierno norteamericano debería preocuparse por resolverla y dejar el cinismo de advertir a sus ciudadanos de la supuesta peligrosidad de viajar a Cuba que exhibe una situación bien diferente.

Quizás si deberían advertirlos de que no necesitan viajar a Cuba armados, que en los semáforos pueden esperar la luz verde con calma pues no corren el riesgo de ser asaltados, que sus hijos pueden pasear tranquilos y seguros por toda la ciudad y el país sin riesgo de ser secuestrados o de morir en un tiroteo, tampoco  de encontrar en su camino antros de vicio, que los pueden dejar relacionarse con nuestros niños sin peligro de que sean iniciados en la droga o introducidos en pandillas juveniles pues esos problemas no los tenemos, que pueden dejarlos visitar nuestros cines sin temor a que en ellos se exhiban películas pornográficas, que en Cuba no corren el riesgo de que un acto terrorista ciegue sus vidas o la de sus familiares, porque ese flagelo solo lo hemos sufrido cuando ellos mismos  lo han ejecutado contra nosotros.

Comprendo a Los Ángeles Times debe estar sufriendo afectaciones acústicas producto de los estruendos de las balaceras que habitualmente ocurren en su país.

Rechazan en Estados Unidos bloqueo contra Cuba y restricciones de viajes


Cuba sí, bloqueo no, corearon amigos de la isla que concluirán hoy una reunión de dos días celebrada en Seattle para ratificar la voluntad de continuar su trabajo solidario.

La Iglesia Bautista La Nueva Esperanza de Seattle acogió anoche un mitin público de la Red Nacional de Solidaridad con Cuba durante el cual miembros de diversas organizaciones y residentes de la comunidad dieron mensajes de apoyo a la nación antillana.

Necesitamos terminar este bloqueo de una vez y por todas, expresó John Waller, secretario del Comité de Amistad Seattle/Cuba, quien también se pronunció en contra de las restricciones que limitan los viajes de los estadounidenses a la isla y les impiden visitarla como turistas.

El activista, cuya entidad es una de las organizadoras aquí de la conferencia anual de la Red Nacional de Solidaridad con Cuba, destacó que 55 de los 100 miembros del Senado norteamericano apoyan un proyecto de ley para eliminar tales obstáculos impuestos los viajeros de este país.

De acuerdo con Waller, el Gobierno y pueblo del territorio caribeño, así como el movimiento de amistad, quieren que los estadounidenses vayan a la mayor de las Antillas, pero no para cambiarla, sino para conocerla, compartir e intercambiar experiencias y respetar su cultura.

Similar invitación a ir al país vecino la realizó Sherry Williams, una de las participantes en la delegación Clean Greens organizada por la iglesia bautista y que estuvo allá del 6 al 18 de octubre en una estancia de contenido cultural y agroecológico.

A su vez, Miguel Fraga, primer secretario de la Embajada de Cuba en Estados Unidos, señaló que el bloqueo mantenido por Washington contra el país caribeño constituye una violación de los derechos humanos del pueblo cubano.

Todas la encuestas muestran que la mayoría de los estadounidenses desean ver el final de ese cerco, también lo quieren así la mayoría de los cubanoamericanos, agregó el funcionario, además de recordar que en 2016 esa política fue rechazada por 191 países en la ONU.

Quien defienda el bloqueo no representa a la mayoría de los estadounidenses, ni de los cubanoamericanos, ni de la comunidad internacional, subrayó.

Por su parte, el doctor Abraham Vela, uno de los 170 graduados estadounidenses de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) de La Habana, resaltó la enseñanza humanista recibida en ese centro de altos estudios y agradeció la obra gestada por el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro.

Mientras se cumplan las ideas de Fidel y se defienda a Cuba, él permanecerá en las voces de los oprimidos, consideró el joven sobre el estadista, fallecido el 25 de noviembre del pasado año.

El evento público también contó con la presencia del Conjunto de Acción del Coro de la Paz de Seattle, el cual interpretó temas dedicados a la mayor de las Antillas y a exigir el fin del cerco económico, comercial y financiero.

‘Para fomentar la paz es hora de comerciar, suspende la disputa, termina el bloqueo’, instó una de las canciones del grupo, que además cerró la actividad con la legendaria canción cubana Guantanamera.

Derechos humanos

Según Marta Riskin, las restricciones a medios y comunicadores para que investiguen y se expresen libremente incrementan la autocensura, la proliferación de expertos en entretenimientos banales y furias discriminatorias, y las operaciones de prensa que aseguran impunidad a corporaciones y políticos inescrupulosos.

La Shoá es un símbolo inapelable de la brutalidad humana. Mayas y aztecas, mapuches y aimaras, hutus y tutsis; chiitas y sunitas, armenios y turcos, judíos, musulmanes, católicos, cristianos atestiguan que el fin de las guerras no arroja al olvido la cadena de dramas e injusticias de ningún pueblo.

En todos los casos, el sufrimiento demanda escucha y exige Justicia.

Jacques Derrida halla la respuesta para “El animal que soy” al reflexionar en la noción de corte entre naturaleza y cultura sobre la que descansa la antropología, consistente en “la creación de leyes limitativas a la violencia y de garantías a la más amplia libertad de expresión”.

Sin embargo, vastas legislaciones y cientos de instituciones nacionales e internacionales consagradas a los derechos humanos y la libertad de expresión (muchas instauradas a partir del Holocausto) no han logrado persuadir a la humanidad que los derechos humanos no son propiedad privada de nación, cultura, colectividad, minoría o persona alguna.

Prestigiosos intelectuales proporcionaron pruebas inobjetables acerca de las estrechas relaciones entre la concentración económica y el fomento de las discriminaciones; demostrando que la apropiación de injustos privilegios siempre ha sido precedida por la deliberada instauración de demonios.

A pesar de tantos esfuerzos, los fabricantes de estereotipos siguen exhibiendo a judíos como usureros, a musulmanes como terroristas y convirtiendo a mapuches en bandidos, a homosexuales en pecadores, a indigentes jóvenes en delincuentes y a cualquier potencial opositor, en corrupto.

Los fanáticos operan con astucia.

Mientras el Estado custodia la multiplicidad de medios de comunicación, pedirán disculpas por “involuntarias” ofensas y, ante el menor desequilibrio avanzarán sobre la libertad de expresión, acosarán a grupos preseleccionados y tomarán de rehén a la democracia.

Las restricciones a medios y comunicadores para que investiguen y se expresen libremente, incrementa la autocensura, la proliferación de expertos en entretenimientos banales y furias discriminatorias y las operaciones de prensa que aseguran impunidad a corporaciones y políticos inescrupulosos.

No faltarán quienes inviertan en mano de obra dedicada a propagar mentideros, encubrir evidencias y confundir percepciones populares, montando “verdades reveladas” y periódicas ofrendas de víctimas propiciatorias a las hogueras de la opinión pública.

No es casual que los guiones de los mensajes mediáticos sean vertiginosos.

“La prisa, la euforia y la seguridad de una masa… es la excitación de ciegos que están más ciegos cuando de pronto creen ver. La masa va al sacrificio para deshacerse de la muerte de todos aquellos por quienes está constituida. Lo que sucede es lo contrario de lo que espera. Se desintegra y se dispersa. Sólo puede mantenerse cohesionada si una serie de hechos idénticos se suceden con gran rapidez”* (Elías Canetti).

El “jubilo hervido con trapo y lentejuela” carece de suspenso narrativo pues plagia alguna de las artimañas observadas por viejas culturas, en la naturaleza.

Trampas clasificadas en dividir y confundir, atemorizar y perseguir, reprimir y someter son aplicadas en guerras y cacerías, aprovechando los reflejos condicionados de la presa.

En las batallas culturales, la reiteración de consignas e imágenes darwinistas opera sobre el mamífero humano como señales y hábitos de rebaño, proporcionando la ilusión de seguridad por pertenencia a la manada.

El efecto de los ardides depende del alcance de las tecnologías.

Así, los gobiernos del siglo XX defraudaron sus ofertas electorales (es decir hicieron fraude) y perpetraron el gran crimen de la Shoá; procesando (con tarjetas perforadas IBM) datos públicos y privados nacionales que usaron para hostigar a críticos, diseñar contenidos de deshumanización del otro y distribuirlos por muros, gráfica, radio y cine.

Las formidables herramientas del siglo XXI facilitan la fragmentación de la realidad en representaciones y argumentos sesgados, mutuamente agresivos, que inducen a ajustarse mansamente, al “animal que soy”.

Cuando la concentración mediática y el monopolio de recursos ejercen el control sobre las subjetividades, la democracia y todos los derechos humanos están en peligro.

La memoria reconoce las consecuencias inevitables del miedo y el silencio: “Vinieron por mí y ya no quedaba nadie que dijera nada”.

Nuestros votos, voces y acciones son las mejores garantías de la plena vigencia de los humanos derechos y, de una Justicia que no dude al aplicar “leyes limitativas a la violencia y garantías a la más amplia libertad de expresión”.

Demolicion de una persona


La familia Maldonado perdió un ser querido y es maltratada por un Estado que debería contenerla, dijeron el miércoles. Un hombre que sufre una enfermedad terminal fue acusado de traición a la patria y se lo citó el martes a tribunales para humillarlo en forma pública. Mirta Guerrero quiso acabar con su vida en la cárcel el miércoles porque fue acusada, condenada y humillada por su posición política. Contraviniendo toda la normativa internacional sobre derechos humanos, Milagro Sala es perseguida, encarcelada y maltratada por haber construido una poderosa organización popular que hizo más obra que cualquier gobernador. El miércoles otro juez rechazó un habeas corpus por ella y el pedido de internarla en una clínica. Sus abogados advirtieron por su estado de salud.

El ex canciller Héctor Timerman dijo en una carta que no sabe si podrá ver siquiera cuando lo condenen o cuando la historia lo exonere. “Gobernador Morales, si quiere un muerto, aquí lo tiene” dijo Mirta Guerrero antes de intentar ahorcarse con una toalla en el baño del penal Alto Comedero. “Hay mucha preocupación por su estado de salud, que claramente se agravó por nuevos hostigamientos del personal del servicio penitenciario” advirtió el martes la defensa de Milagro Salas. Y el miércoles, una familia que había pasado siete horas junto a un cuerpo sin vida que finalmente reconocieron como el de Santiago Maldonado expresó claramente que “el Estado nos hostigó desde el primer día”. Entre la perversión y lo insensible, estas imágenes se sucedieron toda la semana ante un país dividido entre los desbordados por una mezcla de tristeza e indignación, por un lado y la canalla de aplaudidores más los indiferentes en el otro.

Todas las escenas tienen un rasgo en común: la demolición de la persona como fin, el ataque, la persecución incesante, la humillación y la difamación. El adversario se desintegra célula a célula, reducido a lo indecible, en una tortura que ya no se practica en una pieza oscura, sino a la luz del día, incitando a la complicidad pública, buscando el aplauso y la complicidad o la desolación y el miedo.

El sistema que se está construyendo ya no busca el ocultamiento, ni medias verdades. Esas escenas se producen a la vista, reclaman la complicidad, incitan el respaldo de la horda. Como apunta Jorge Aleman, el neoliberalismo no sólo destruye valores, reglas institucionales y jurídicas, sino que va a la captura de la subjetividad para reformarla y construir una nueva subjetividad. El poder sumado del Estado, la economía, lo judicial y lo mediático que confluye en el gobierno de Mauricio Macri hace pública la escena de la persecución y destrucción del adversario. Y la impunidad ante ese acto publicitado lleva implícita la demanda, desde el poder hacia la sociedad, de asumir esa acción como propia o resignarse a la impotencia.

La corporación mediática denuncia y condena en un solo párrafo sin transición, crea un reflejo condicionado que embrutece. El hombre, o la mujer, sentados frente al televisor o junto a la radio son convocados a la ira, al clamor por una justicia flamígera impiadosa, mientras los representantes del capital concentrado les dicen en el coloquio de IDEA de Mar del Plata que con toda la legislación que defiende al trabajo es imposible hacer disminuir la pobreza. Los dueños de la riqueza convencieron a ese hombre y a esa mujer abducidos por los medios que tienen que ser más pobres para que se pueda luchar contra la pobreza.

El hostigamiento a la familia Maldonado no se entiende fuera de ese contexto. Hasta los militares de la dictadura fueron más cuidadosos en el trato a las Madres para no provocar a la opinión pública. Bastó que la familia expresara sus recelos sobre la actuación de la Gendarmería durante la represión del primero de agosto a los mapuches, para que les dispararan con toda la artillería desde todos los medios que controlan, desde los grandes diarios, hasta las operadoras de radio con la complicidad activa de muchos de sus periodistas. Todos los funcionarios que se refirieron al tema fueron despectivos hacia la familia que había perdido un ser querido. “Estamos investigando y hay un 20 por ciento de posibilidades que se encuentre en Chile” se dijo antes de que apareciera. “Congelado como Walt Disney” se dijo cuando apareció el cuerpo. La subestimación y el tono despectivo hacia la familia se convirtieron en una consigna editorial en el tratamiento de la desaparición de Santiago Maldonado. Este maltrato no es un fenómeno aislado, un “exceso” como decían los ex comandantes. Por el contrario se trata de una regla que se instaló definitivamente con este gobierno. Hay que cosificar, disminuir al adversario para desarmarlo y hostigarlo y maltratarlo para desmoralizarlo y si es posible, destruirlo.

Entre esa andanada que embrutece a sus protagonistas y seguidores, los organismos de derechos humanos y la familia han tratado de sostenerse en un lugar racional, de argumentos y pruebas, de reclamos institucionales y pacíficos. No se les escuchó una sola palabra de violencia. Son planetas que orbitan estrellas diferentes. Dos ideas de humanidad. En el mundo va ganando la más brutal, la que empobrece las ideas y los bolsillos, igual que en Argentina.

Ya ni siquiera se discute la validez de las acusaciones, si son reales o inventadas. Se puede estar en desacuerdo con el memorándum con Irán. Pero acusar de traición a la patria por una decisión institucional respaldada por el Congreso, más que como búsqueda de justicia se tiene que interpretar como revanchismo. Ni siquiera es necesario aclarar que lo acusa parte del grupo de la colectividad judía que está enjuiciado en la actualidad en la causa por encubrimiento. Los que llevan la acusación integraban la conducción de Beraja. Las acusaciones por traición a la patria prácticamente no existen en tiempos de paz. Bernardino Rivadavia acusó de traidor a la patria al general San Martin. Son acusaciones con más intención de hacer daño moral y político que de buscar justicia. Seguramente con el tiempo, la causa se va a caer y es probable que Timerman, enfermo de cáncer, no alcance a verlo. Pero habrá sido arrastrado por esta humillación, junto a su familia, justo en la semana previa a las elecciones.

Las acusaciones contra Milagro Sala tienen un trasfondo político, lo cual ha sido reconocido por los mismos radicales. El gobernador Gerardo Morales estaba convencido de que no iba a poder gobernar sin destruir antes a la Túpac Amaru. Eso también es evidente. Pero aún cuando alguien considere que los cargos tienen algo de verdadero, el maltrato, las humillaciones, la instigación a las demás presas para que la hostiguen en el penal, tanto a ella como a las otras presas políticas que integraban la Túpac, la negativa a internarla, el retiro de la psicóloga, todo ese abuso ejecutado por los jueces, sobre todo por Pablo Pullen Llermanos, no tiene ninguna relación con la causa. Hay un trasfondo más oscuro, más relacionado con la perversión, el sadismo y el regodeo con una revancha desde el poder oligárquico contra una india revoltosa. Hay regodeo, hay sadismo y hay perversión permitidas porque desde su punto de vista se trata de poner las cosas en su lugar.

Además de esta interpretación de Jorge Alemán, los escenarios de ataque brutal y denigración del adversario están descriptos desde un lugar más pedestre en el libro El arte de ganar de Jaime Durán Barba, asesor del presidente Mauricio Macri. Ese libro tiene un capítulo que se llama “Cómo destruir psicológicamente al adversario”. Allí dice que en determinadas situaciones “el objetivo era nublar su mirada con la ira para que se destruya a sí mismo. Demoler psicológicamente a un ser humano no es tan fácil de hacer, en ocasiones, el ataque político fue tan brutal que el adversario se aniquiló psicológicamente e incluso llegó al suicidio”.

Como afirma Jaime Durán Barba, la política argentina ha mutado hacia un territorio fangoso y poco explorado que opera en forma salvaje en comunión con la prensa corporativa y la mayoría del Poder Judicial. Todo es llevado a sus extremos, ya no se trata de ganarle al adversario, o a cualquiera que surja como obstáculo, ya sea un medio como PáginaI12, un movimiento social o la familia Maldonado. Ahora se trata de destruirlo, de aniquilarlo y demolerlo “psicológicamente”. Acaban de informar que Milagro Sala se “autoagredió” en el penal y que una de sus compañeras, Mirta Guerrero, trató de ahorcarse con una toalla en el baño de la cárcel. Allí está la carta de Timerman, un hombre humillado que no sabe si podrá vivir para limpiar su nombre, y están las palabras desoladas de Sergio Maldonado que acaba de recuperar el cuerpo de su hermano desaparecido hace 70 días. El cambio ha traído una nueva forma de hacer política.

La miseria de los medios


Durante estos meses el periodismo hegemónico tuvo un rol de complicidad con la desaparición de Santiago Maldonado. Salvo excepciones, fue un festín del asco y la miseria. No importó la ética: importó la primicia para saciar intereses corporativos e ideológicos. La eficacia para desviar la investigación y ocultar la responsabilidad del Estado no hubiera sido triunfal sin la sofisticada artillería mediática y la mano de los trolls.

Apenas Sergio Maldonado reconoció el cuerpo de su hermano en la puerta de la morgue judicial, la escritora Selva Almada escribió en su Facebook: “´La interna mapuche. Los mapuches de buena voluntad y los otros. La desvergüenza de los medios. Ahora que hay un cuerpo y se confirmó que es el de Santiago Maldonado, hay que encajárselo a los mapuches como sea. El estado argentino es responsable. La mayor parte del periodismo argentino es un asco”.

Las palabras de la autora de notables libros como “Ladrilleros” y “El viento que arrasa” no son casuales y apuntan al corazón de lo siniestro: el rol protagónico y cómplice del periodismo hegemónico. Nunca hay que generalizar, pero la excepción a la regla es difícil de encontrar: Hugo Alconada Mon, en La Nación, ha sido uno de los pocos que investigó con lucidez y entereza. El resto fue un festín del asco y la miseria. La línea editorial de Clarín, del diario citado y de otros peces gordos, construyó una cotidiana puesta en escena de la ignominia con canallas televisivos y radiales del estilo de Eduardo Feinman, Jorge Lanata, Alfredo Leuco e hijo, Baby Etchecopar y Nicolás Wiñazki, que el mismo día que apareció el cuerpo dijo en un video, desde los pasillos de Radio Mitre, que era Santiago Maldonado, cuando la familia y el juez Gustavo Lleral pedían cautela y respeto. No importa la ética: importa la primicia para saciar intereses corporativos e ideológicos, el éxito a cualquier costo, la figuración del estrellazgo ególatra a costa de crueldad y carroña.

Pero los grandes nombres de la operación mediática han sido acompañados por un elenco de actores secundarios tan importantes como los principales. Sin el trabajo cotidiano de repetición-rumor-difamación, la eficacia en desviar la investigación en la Gendarmería y ocultar la responsabilidad del Estado, no hubiera sido triunfal. Porque el guión de negación y encubrimiento no sólo fue escrito por el gobierno macrista y el removido juez Guido Otranto: sin la sofisticada artillería mediática, en conjunto con los trolls, habría fracasado rotundamente.

Que los mapuches no son argentinos, que la RAM fue financiada por ingleses y la IRA irlandesa, que Santiago Maldonado estuvo aquí y allá menos poniéndole el cuerpo a la protesta que desató la represión, que la familia de Maldonado es kirchnerista, no colaboró con la causa y hasta escondió pruebas, que su abogada era abogada del CELS. Para muestra, basta un botón: Claudio Andrade, de Clarín, experto en operar como vocero ministerial, sugirió en sus últimas notas que el cuerpo habría sido “entregado” por la comunidad a raíz de una posible interna entre los mismos mapuches.

La desinformación jamás es neutral: tiene nombre y apellido, aunque la firma no aparezca. Y no es obediencia debida: cada periodista, cada redactor, siquiera el más raso, elige donde trabajar. Todos los que ejercen el periodismo con cierta responsabilidad saben si forman parte o no de operaciones, y si están al servicio o no de una mentira. Nada tiene que ver con etiquetas como “periodismo militante” ni con la “grieta”: es buen o mal periodismo; es trabajar con profesionalismo o ser un títere con ansia de ascenso. Ojo: hay miles de redactores que se esconden en la supuesta inocencia y neutralidad, creyendo que la opinión se reserva a las editoriales y a las columnas de los periodistas. Pero es otro disfraz de la falta de dignidad: sabemos que todo periodismo es subjetivo, todo periodismo es una mirada sobre las cosas, todo periodismo es político, todo periodismo es responsable de lo que dice, de lo que calla. Y de lo que manipula.

La condena social, el estigma, la falta de debate y pensamiento crítico sobre el caso Maldonado causa un daño inconmensurable. Los medios hegemónicos imponen la agenda: basta ver cómo cualquier ciudadano repite y viraliza con cinismo, en sus redes sociales, los dichos y las versiones más absurdas. La cloaca es inmensa, y la lección de Sergio Maldonado en la conferencia de prensa en la Universidad de Esquel, a horas de encontrado el cuerpo, quedará en la historia.

La falta de escrúpulos y la ausencia de ética alguna no las olvidaremos jamás. El manoseo fue canalla, pero no hubiera sido posible si esos mismos canallas no se perpetúan diariamente en sus redacciones, en ese espacio de poder que los cree omnipotentes. Perversamente, pero lo hacen con lo que este sistema social tanto premia: pésima formación y predisposición para trepar; pésimo análisis crítico y caradurez para defender banderas de independencia periodística que resultan ser bajezas humanas, porque no los conmueve nada ni nadie más que sus maquinarias de hacer chorizos, en donde son perfectamente funcionales. Lacras.

Y en las antípodas, la familia de Maldonado, con un comportamiento ejemplar de integridad: sólo resta haber leído su página oficial para conmoverse con su frecuente ejercicio, en medio de la humillación y el dolor, de desmentir versiones, negar trascendidos y no callar ante la vil mentira. Pero siempre con agudeza y cordura. La sociedad le debe mucho a esta familia, apoyada en los cimientos de una memoria de resistencia y dignidad fundada por las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo.

Y en las antípodas, también, un sinfín de periodistas y medios –la mayoría medios comunitarios y alternativos, fuertemente castigados en la era macrista–, que informaron con seriedad, rigor y respeto; que junto a los organismos de Derechos Humanos libraron una batalla cultural para que la desaparición forzada de Santiago en manos del Estado siguiera en agenda; que juntaron las pruebas de la represión en la primera marcha a Plaza de Mayo; que demostraron ser la voz fundamental para contrarrestar la infamia y resistir, porque el poder no lo puede contar ni abarcar todo. Nunca, aún en la dominación más brutal que produce desencanto, tristeza, hastío, furia.

Tomás Eloy Martínez dijo alguna vez: “El periodismo no es un circo para exhibirse, ni un tribunal para juzgar, ni una asesoría para gobernantes ineptos o vacilantes, sino un instrumento de información, una herramienta para pensar, para crear, para ayudar al hombre en su eterno combate por una vida más digna y menos injusta. Y el periodista, a la vez, no es policía ni censor ni fiscal. El periodista es, ante todo, un testigo: acucioso, tenaz, incorruptible, apasionado por la verdad, pero sólo un testigo. Su poder moral reside, justamente, en que se sitúa a distancia de los hechos mostrándolos, revelándolos, denunciándolos, sin aceptar ser parte de los hechos”.

Son palabras para alumbrar inteligencia, para sembrar esperanza y lucha en medio del dolor país.

La autoexculpacion improcedente


En 2002 un joven fue obligado a tirarse al Riachuelo por policías y murió ahogado. Se llamaba Ezequiel Demonty y sus asesinos fueron condenados a perpetua. Todos habían sido detenidos horas después de que apareciera el cuerpo. A partir de la ausencia de lesiones en el cuerpo de Santiago Maldonado, el gobierno comenzó un rápido y vergonzoso operativo de medios para la auotexculpasión, que tuvo su voz oficial en boca del nuevo vocero del caso, el ministro Germán Garavano.

“No hay lesiones en el cuerpo”, supo soltar el juez federal Gustavo Lleral al concluir la autopsia preliminar de Santiago Maldonado. Lo dijo sin añadir que eso de ninguna manera desdibujaba la condición criminal de su deceso. Quizás la parquedad del magistrado haya tenido el loable propósito de no enturbiar las elecciones del domingo. Pero su frase había caído sobre millones de almas con el mismo peso que una gigantesca roca en el océano. ¿Acaso se trató de una “muerte accidental” en medio de una cacería represiva? Un dislate únicamente comparable a suponer que alguien puede congelarse en un incendio.

Aún así el ministro de Justicia, Germán Garavano –virtual vocero sobre el caso tras la orden de silencio impuesto sobre su desgastada colega, Patricia Bullrich– no tardó en abrazar semejante hipótesis: “Escuchamos la conclusión del juez y los peritos con respecto a la ausencia de lesiones. Y eso ya despeja muchas cosas; pone en crisis muchos testimonios que dijeron que hubo golpes y lesiones”, sentenció en una entrevista con Radio Mitre. Una autoexculpación a través del desvío “gradualista” del asunto hacia la comunidad mapuche. Un desvío expresado con menos mesura desde las redes sociales por cavernícolas de toda laya y también por trolls en idílica armonía con opinadores televisivos y editorialistas de los diarios más influyentes del país.

Sin embargo, la realidad es implacable.

Temporada de caza

El mal momento vivido por el funcionario del Ministerio de Seguridad, Pablo Noceti, al ir a votar a la Escuela 26 de San Isidro se parecía al repudio que solían sufrir los genocidas de la última dictadura durante sus salidas callejeras en tiempos de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. “¡Asesino!”, le gritaban los presentes mientras él se alejaba presurosamente de allí.

Ese sujeto fue el artífice del “accidente” que le costó la vida a Santiago.

El 31 de julio, en representación de su jefa, Patricia Bullrich, convocó en un salón del hotel Cacique Inkayal, de Bariloche, a los jefes de todas las fuerzas federales y provinciales con asiento en Río Negro y Chubut; entre ellos, los cabecillas de los escuadrones 35 y 36, además de sus secretarios de Seguridad. Ese selecto auditorio asimiló su arranque no sin azoro: “Si violan a mi mamá, voy a actuar”. Así, con la voz en falsete, resumió su plan de “provocar” una situación de “flagrancia” en el territorio mapuche de Cushamen para embestir contra sus pobladores sin la burocrática intermediación de un juez. El tipo se exhibía fanatizado y torpe. Se tropezaba con las palabras. Es muy posible que algunos de los asistentes del cónclave advirtieran en sus dichos el germen de un acto irreparable. De hecho, los funcionarios provinciales y los jefes de sus policías se desmarcaron del desequilibrio de Noceti al punto de esquivarlo a partir de entonces, además de no participar en ningún operativo. Pero ese no fue el caso de los gendarmes.

Ya se sabe que durante la mañana siguiente la irrupción de esa fuerza en la Pu Lof de Cushamen fue bestial: unos cien efectivos armados con pistolas y escopetas que se abrían el paso gatillando a mansalva postas de goma y plomo sobre apenas ocho jóvenes, entre los cuales estaba Santiago. Así se inició una fuga dramática bajo el inequívoco estampido de los disparos. Una fuga que se extendió hacia el río –tal como lo prueban con claridad las filmaciones y los cartuchos recogidos en el lugar, junto a los WathsApp de los atacantes–. Fue allí donde Santiago terminó acorralado por un grupo de uniformados –según la declaración del joven mapuche Matías Santana y otros testigos–. Ahora ya no es más un misterio que él quedó sumergido en ese cauce gélido, a donde jamás se hubiera metido por propia voluntad.

Ya pasado el mediodía, Noceti –quien había estado en la Pu Lof durante la fase final del operativo– tuvo a bien visitar al juez federal Guido Otranto en Esquel, Según una fuente del juzgado hubo allí el siguiente diálogo:

–Le adelanto que Gendarmería actuó sin orden judicial –soltó Noceti– porque, usted sabe, con la figura de flagrancia nos basta.

–Vea –contestó Otranto–, con eso usted puede despejar la ruta. Pero no entrar al territorio mapuche. Para eso necesitaba una orden mía…

Noceti insistió con el criterio de la autonomía de las fuerzas. Y remató:

–De todos modos, el operativo ya está hecho.

Dicen que por toda reacción, el juez se quedó en el molde. Ese hombre no estaba dispuesto a malograr su candidatura para presidir un tribunal oral en la ciudad de General Roca.

En ese instante Santiago ya estaba muerto.

Las aguas bajan turbias

Tal vez en aproximadamente dos semanas el resultado final de la autopsia se limite a consignar dos conclusiones tan frías como las aguas del río Chubut: “ahogamiento” o “shock hipotérmico”. Claro que ambas causales de muerte completarían el cuadro de su persecución. Y quienes por ahora consideran lo contrario seguramente ignoran la jurisprudencia en casos similares.

Durante la mañana del 21 de septiembre de 2002, el cuerpo de un joven apareció flotando en el Riachuelo, cerca del puente Victorino de la Plaza, que cruza la avenida Vélez Sársfield en el extremo sur de la ciudad de Buenos Aires. Desde ese instante se supo que era el cadáver de Ezequiel Demonty, de 19 años, el pibe del Barrio Illia que había sido obligado a arrojarse a ese cauce nauseabundo por una patota de la Policía Federal en medio de la noche del 13 del mes en curso, tras ser capturado junto con dos amigos en la esquina de La Constanza y la avenida Cruz. Sus acompañantes pudieron llegar con vida a la otra orilla; pero él no sabía nadar. A sabiendas de ello –dado que Ezequiel lo decía a viva voz– un oficial lo golpeó con su pistola para así acelerar la caída. Se trataba del subinspector Gastón Somohano, hijo de un antiguo jefe de La Bonaerense. Horas después la jueza María Bértola ordenó su detención junto a la de otros 12 uniformados, encabezados por el inspector Daniel Barrionuevo, quien era el jefe externo de la comisaría 34ª, que fue descabezada a partir del hecho que concluyó con la aparición del cadáver de Ezequiel. El resto de los involucrados fueron los sargentos Jorge Sosa y Luis Funes; los cabos primeros Luis Gutiérrez, Alfredo Fornasari y José Martínez; el cabo Andrés Wright; los agentes Santiago Ritrovato, Sandro Granado, Maximiliano Pata y Jorge Solís.

En octubre del 2004, los integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal Nº 8 dictaron penas a perpetuidad para Samohano, Barrionuevo y Fornasari; en tanto que los otros nueve procesados recibieron condenas que oscilaban entre nueve y tres años de prisión. La carátula del caso incluía tortura seguida de muerte, privación ilegal de la libertad y torturas reiteradas, éstas con respecto a los dos pibes que también habían sido obligados a arrojarse al Riachuelo.

Claro que cualquier semejanza con el caso Maldonado no es una simple coincidencia. Sólo que a la particularidad de lo sucedido en Chubut se le suma la “desaparición forzada” de Santiago, algo que la autopsia ya desliza al señalar que su cuerpo pudo haber estado en el río durante sólo siete días.

Lo cierto es que también para sus asesinos las aguas bajan turbias.

Tras confirmarse identidad del cuerpo de Santiago Maldonado, el presidente de Bolivia Evo Morales envió condolencias a la familia y al pueblo argentino


 El presidente boliviano Evo Morales deploró el sábado la muerte del activista argentino Santiago Maldonado, cuyo cadáver fue identificado la víspera luego de casi 3 meses de desaparecido, se supone, tras una operación de la Gendarmería en el convulso sur de Argentina.

“Lamentamos muerte Santiago Maldonado, nuestras condolencias a familia y pueblo argentino. Que cobarde y condenable asesinato se esclarezca”, escribió el mandatario boliviano de izquierdas en su cuenta de Twitter.

El tuit de Morales se registra un día después de que la familia de Maldonado confirmara, tras un examen de necrodactiloscopía, que el cadáver hallado en un río, correspondía al del activista desaparecido a principios de agosto durante protestas para la liberación de un dirigente mapuche en el sur de Argentina.

El caso denunciado como “desaparición forzada” y hasta “terrorismo de Estado” mantuvo en vilo al mundo político argentino las últimas semanas.

Pedidos para la aparición de Maldonado se escucharon en los actos internacionales de conmemoración de los 50 años del comandante rebelde Ernesto Che Guevara, en la localidad de Vallegrande, sudeste de Bolivia, a los que asistió Morales entre el 7 y 9 de octubre.

La oposición argentina responsabiliza al gobierno de Mauricio Macri por la muerte de Maldonado, a un día de elecciones legislativas en Argentina.

Catalunya: Tres siglos después, colonia; 80 años después, sin autonomía


Justo mañana hará 40 años desde que Tarradellas volvió del exilio con una Generalitat reinstaurada. Y se acaban de cumplir tres siglos de la Ley de Nueva Planta impuesta a Catalunya. Dos referencias históricas obligadas para entender el impacto de este 155 de 2017.

El president Puigdemont evocó el sábado noche la disolución de la Generalitat por Franco en 1939 como precedente de la situación actual. Y el mismo día, el entrenador Pep Guardiola apuntó desde Manchester que las instituciones catalanas son «más antiguas que las españolas». Efectivamente, la colisión Catalunya-España tiene mucha enjundia histórica, y hay que irse no solo al siglo XX sino también al XVIII para encontrar precedentes de este 155.

Aunque suene estrambótico, algunas medidas anunciadas por Rajoy suenan más a 1716 que a 1939, cuando Franco simplemente suprimió la autonomía y con ella la Generalitat. El llamado Decreto de Nueva Planta impuesto por Felipe V hace 301 años establecía un régimen colonial que encaja más con la afirmación del presidente español de que esta es una intervención no suspensoria y pretendidamente provisional. Así, subrayan los historiadores que en aquel momento se determinó que era mejor no derogar el Derecho Civil catalán, como sí se había hecho con el valenciano, pero dejando claro que todas las leyes que habían regido hasta entonces en Catalunya quedaban sometidas a las estatales.

El Decreto borbónico que sucedió a la destrucción de Barcelona en 1714 impuso que Catalunya fuera gobernada desde Madrid con una estructura llamada Superintendencia, que se encargaría entre otras cosas de recaudar los tributos y suena mucho al «órgano colegiado» que Rajoy tiene in mente para gestionar toda la Generalitat, incluidos sus ingresos. Otros objetivos de aquella norma eran asegurar el poder del rey y mantener una unidad legislativa para todo el Estado. El Principado de Catalunya pasó a ser una provincia española más. Frente a la apuesta de los Austrias por un Estado «horizontal», basado en la unión libre de diferentes entidades políticas, se impuso la idea borbónica de una «España vertical», centralista y con epicentro en Castilla. El afán de venganza de Felipe V hizo el resto: Catalunya había apostado por los Austrias en esa Guerra de Sucesión (1701-1713) y ofreció enorme resistencia en Barcelona hasta el Onze de Setembre de 1714, que se rememora en cada Diada.

Como recordó también Puigdemont en su declaración institucional, el autogobierno catalán ha repuntado tras todas sus crisis. La actual Generalitat tiene raíces profundas que llevan hasta el siglo XII, cuando dentro de la Corona de Aragón se crearon las llamadas Cortes Catalanas. En 1289 darían pie a la Diputación del General, primero con atribuciones fiscales y después también políticas.

Sobre esa base histórica la Generalitat resurgió en 1931, nada más proclamarse la II República, primero de modo simbólico y en 1932 ya con Estatut. Sobra decir que la experiencia fue fugaz, aunque dejó episodios tan intensos como el intento de declarar la República catalana de Lluís Companys (dentro de una Confederación española) en octubre de 1934, muy mentado estos días.

El franquismo ni siquiera esperó a acabar con la guerra para liquidar el Gobierno catalán. Lo hizo una orden de Serrano Suñer el 15 de enero de 1939: los edificios de la Generalitat pasaban a manos de las diputaciones provinciales y sus funcionarios cesaban en sus funciones, una amenaza que se reproduce hoy en caso de que desatiendan las instrucciones que se dictarán desde Madrid.

Hay un episodio llamativo de esta breve etapa. ‘‘La Vanguardia’’ ha recordado que tras los hechos del 6 de octubre de 1934 «las facultades concedidas» a la Generalitat fueron suspendidas por una ley específica de las Cortes españolas. Sin embargo, el entonces president del Parlamento, Antoni Martínez Domingo, recurrió al Tribunal de Garantías Constitucionales, y ese TC de la época le dio la razón y rehabilitó a la Generalitat. Francamente difícil de imaginar hoy…

La institución que se dispone a asaltar el Estado español sería reinstaurada el 29 de setiembre de 1977, por tanto un año antes de la Constitución, en un claro guiño al soberanismo catalán para que avalara este régimen remozado que hoy salta por los aires. Justo un día como mañana de hace 40 años Josep Tarradellas, president en el exilio, volvía a la Plaza de Sant Jaume. Hoy el PP presenta el destino de Puigdemont más cercano al de Companys que al de Tarradellas, el Estado ultima la Superintendencia que gestionará la «Generalidad» y Felipe VI emula a Felipe V, como si entre medio no hubieran pasado tres siglos, ni siquiera 80 años.