12 ago. 2014

Obama promete mejores relaciones, pero envía a la USAID para un “cambio de régimen”


Hasta mediados de 2012 la USAID, una supuesta “organización para el desarrollo”, conocida por el trabajo clandestino contra los enemigos de Estados Unidos, mantuvo un proyecto secreto conocido como el “Twitter cuba” en realidad estaba destinado a “promover la democracia”, es decir, a incitar a una oposición al gobierno de ese país. También sostuvo, como ha informado ahora Associated Press (aquí se puede leer la versión larga, más documentos), otro programa encubierto destinado a la contratación de jóvenes cubanos como agentes de Estados Unidos:

Este programa del gobierno de Obama envió a Cuba, en secreto, a jóvenes latinoamericanos que utilizaron la cobertura de programas de salud y cívicos para organizar un cambio político, una operación clandestina que puso a los extranjeros en peligro, y que los envió a la Isla incluso después de que un contratista de EE.UU. fuera encarcelado por violar la legislación de este país.

El contratista estadounidense, Alan Gross, terminó en la cárcel cubana porque secretamente distribuía dispositivos de comunicación estadounidenses. También trabajaba para la USAID.

Pero el esquema descubierto ahora es aún peor. Jóvenes latinoamericanos pobres fueron contratados por muy poco dinero para ir a Cuba de modo encubierto y detectar “activistas” cubanos que podrían ser reclutados con objetivos políticos. Esto no sólo pone en peligro a los improvisados agentes latinoamericanos y a quienes ellos reclutaron, sino también hicieron un uso abusivo de los servicios de salud y de otras necesidades legítimas que utilizaron como cobertura:

En un caso, los trabajadores formaron un taller de prevención del VIH que en los memos se identificaba como “la excusa perfecta” para los objetivos políticos del programa -una táctica que podría socavar los esfuerzos de Estados Unidos para mejorar la salud a nivel mundial.

Al igual que en Pakistán, donde la CIA utilizó abusivamente un programa de prevención de la Hepatitis B para espiar a Osama Bin Laden, esto supone no solo un retroceso a “los esfuerzos de Estados Unidos” para impulsar proyectos de salud, sino que impactará en todos los demás programas. Literalmente, golpeará y posiblemente podría matar a personas que hacen el trabajo de salud sobre el terreno.

El uso de un proyecto falso de VIH en Cuba también muestra la estupidez de los imitadores de espías de la USAID. Cuba es el Estado con la menor tasa de infección por VIH en el Caribe. Su tasa es aún más baja que la de Canadá y Suiza, y sólo un tercio de la tasa de VIH que posee Estados Unidos. Cualquier persona que pretenda iniciar un servicio de prevención del VIH en Cuba, que tiene este problema bajo control a diferencia de un centenar de otras naciones, sobresale como una gran mástil de color rojo en el azul del mar Caribe.

Los tres intentos de infiltración secretas de la USAID en Cuba -el de los “equipos de comunicación”, el “servicio de Twitter” y esta unidad de “activistas para el reclutamiento” se pusieron en marcha con Obama en la Casa Blanca y Hillary Clinton, en el Departamento de Estado. Ambos habían prometido mejorar las relaciones con Cuba, pero comenzaron de inmediato programas secretos de “cambio de régimen” que, cuando se hicieran públicos, como ocurrió, socavarían todos esos esfuerzos.

Esto sólo demuestra una vez más por qué todas las naciones de este mundo deben desconfiar de cualquier palabra que sale de los círculos oficiales de Washington. Los líderes de los países africanos que están ahora de visita en la capital de EEUU, deben mantener en mente el ejemplo cubano cuando Obama intente encantarlos. No deberían confiar en sus palabras o, al menos, no deberían aceptarlas de acuerdo con su significado real.

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