8 ago. 2015

La crisis de Dilma y la disputa de las cacerolas

En la convergencia de las avenidas Paulista y Angélica, un centro de San Pablo parecido en composición social a Santa Fe y Callao en Buenos Aires, se congregaron sectores de clase media alta a cacerolear contra el programa de TV emitido el último jueves, con la participación de Dilma Rousseff, acompañada por el ex presidente Ignacio Lula Da Silva y el presidente del Partido dos Trabalhadores Falção, sumándose así a una modalidad de protesta que se extendió en las principales ciudades de Brasil.

Fueron las redes el medio que eligió el PT para divulgar su posición política sobre situación del país. El video de diez minutos, que se puede ver en <http://goo.gl/CLBPHj>, conducido por José de Abreu, se orientó a recordar las conquistas que tuvo el pueblo brasileño en los últimos años y refuerza la idea de que los problemas que se enfrentan son pasajeros. Además alega: "Hay quienes se aprovechan de esto para que crear una crisis política podría traer efectos mucho peores que una crisis económica."

Desde una posición de confrontación hacia una de proposición, participan los líderes del PT. Así, Rui Falção aseveró: "Una cosa es demandar y criticar al gobierno. Otra, bien diferente, es intentar desestabilizar." Por su parte, Lula asumió la situación de crisis, alegando: "Sé que la crisis llegó a nuestras casas. Pero sé también que esta no es la primera que enfrentamos. Pero aún nuestro peor momento el trabajador está mejor que en el peor momento de los gobiernos pasados." Por último, la presidenta Dilma de forma optimista dijo: "Estamos actualizando las bases de la economía y vamos a volver a crecer con todo nuestro potencial."

El final del video realiza una caricaturización de las caceroleros, donde se manifiesta la intención del PT de: oír, analizar y mejorar, pero de realizarlo como mejor lo sabe hacer: "Llenas de comida y esperanza. Ese es el cacerolazo que más nos gusta hacer para Brasil", concluye el video. Las respuestas al video se hicieron sentir con cacerolazos en las diferentes ciudades de Brasil.

A estas manifestaciones, que acrecientan los niveles de desaprobación del gobierno, que según la Datafolha alcanzaría el 71%, Dilma debe afrontar una agenda parlamentaria armada por el ahora opositor Eduardo Cunha, que en la presidencia de la Cámara de Diputados promueve una serie de proyectos "bomba" para obstaculizar la gestión.

Además, el próximo 16 de agosto, la oposición está impulsando una movilización que claramente impulsa la destitución de la presidente frente a los escándalos de corrupción de PETROBAS, que aún continúan, y para colmo de males, la sociedad brasileña se vio consternada con el asesinato de un periodista, el locutor Gleydson Carvalho, quien fue asesinado mientras realizaba su programa, un espacio radial que se caracterizaba por las denuncias de corrupción en Camocin, en Ceará.

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