20 may. 2017

De Venezuela a Santa Cruz

En un mundo inclinado a la derecha los gobiernos populistas son pequeños manchones en un océano gobernado por las corporaciones. De ese fenómeno a escala planetaria no está exceptuada la Argentina. El gobierno de CAMBIEMOS es la expresión del actual clima de época, y su desafío político y económico es Octubre. El teorema macrista afirmó durante la campaña presidencial que estábamos a pocos meses de ser Venezuela. Hoy compara con la misma lógica el clima de tensión social que vive Venezuela con la actual situación político- económica de Santa Cruz, asimilando chavismo y kirchnerismo a la misma cara de un mismo mal.

En un mundo inclinado a la derecha con diversas variantes neoliberales y en algunos casos con rasgos fascistas, los gobiernos populistas son pequeños manchones en un océano gobernado por las corporaciones. De ese fenómeno a escala planetaria no está exceptuada la Argentina. El gobierno de CAMBIEMOS, es la exteriorización local de un invierno político cuya duración es imprevisible, como perfectamente pronosticable el daño superlativo al final de esta restauración conservadora. Como el macrismo no puede mostrar éxitos económicos, ya que los índices que debían bajar, subieron, y los debían subir, bajaron, deben endurecer su discurso, para satisfacer a su núcleo duro, sobreestimando y sobreactuando lo ocurrido con la concentración del 1 de abril, una manifestación importante para una coalición desvalida de todo calor callejero y para un presidente cuya presencia pública se concreta en actos de una frialdad antártica.

De cara a las elecciones de octubre, el gobierno acentuará las escenas de denuncias de corrupción de funcionarios propios, mientras la corrupción estructural lejos de la mirada de las mayorías, traslada recursos estatales a las arcas de las corporaciones cuyos representantes actuales o pasados son Ministros y Secretarios del actual gobierno. En esta actuación, no importará la honra de posibles inocentes, incinerados en el marketing de “no somos iguales”. Se hará hincapié en luchas contra “mafias” de la que las filas oficialistas están pobladas, de la escenografía inocua de la lucha contra la inseguridad y el narcotráfico. Pero la bala de plata es la consigna de que “No es la economía, es la memoria”, extraña paradoja de un partido que se presenta como nacidos en un repollo, donde la historia es ignorada y muchos referentes históricos son reemplazados por animales en los billetes. La estrategia es que el presente no existe, el futuro va a ser mucho mejor y el pasado es el kirchnerismo denostado y difamado desde el gobierno y de los medios dominantes que más allá de eventuales críticas referidas a sus propios negocios, establecen una fenomenal barrera protectora del gobierno y una ametralladora de críticas y denuncias contra el kirchnerismo, algunas ciertas, otras con rasgos de verosimilitud y muchas otras exteriorización clara del barro en que se revuelca el denominado “periodismo independiente”. Desde hace dos años aproximadamente se ha sumado el grupo América, que más que un canal parece un quirófano, por la cantidad de operaciones mediáticas que desde ahí se realizan. Algunos de los periodistas más agresivos como Paulo Vilouta, un mediocre relator deportivo, que se hace gárgaras con la palabra corrupción, precisamente en un canal que tiene como uno de los socios a José Luís Manzano, sindicado como uno de los emblemas de “robo para la corona”

El gobierno ante la imposibilidad de datos económicos favorables sostiene que evitó una crisis que no fue posible visualizar y ve una recuperación caracterizada como brotes verdes que es imposible de apreciar.

La idea entonces es sacar el debate del terreno económico y presentarse como lo nuevo en política aún con impericias y errores contra un pasado inmediato al cual un 25% de la población no quiere volver y se aterroriza de sólo pensarlo y un 30% fluctuante que si mayoritariamente llega a octubre aún con expectativas de que en el futuro las cosas mejorarán, puede el macrismo obtener un brote verde electoral en medio del desierto económico que ha generado.

El peronismo en su versión PJ y en su fracción Frente para la Victoria aún se lame las heridas de la derrota y no asoma un liderazgo que unifique las diferentes facciones. Cristina Fernández puede ganar la Provincia de Buenos Aires pero tiene límites cortos en materia de distribución territorial nacional. Además su candidatura llevaría a que se discuta su gobierno y no el de Macri que es lo que al oficialismo le conviene y que es lo que hay que discutir. Se requiere candidatos que sean apoyados con entusiasmo por ambos sectores del peronismo, que sean una idea de renovación y que ofrezcan una alternativa de cara al futuro. Que recojan lo mucho de positivo que se hizo durante 12 años, pero que proyecten un futuro con profundización de lo realizado y asumiendo la superación de los errores y limitaciones. Tal vez sea demasiado temprano para que coagule esta alternativa en el peronismo y será demasiado tarde para el país si la falta de grandeza, las patéticas miserabilidades abonen el terreno para un triunfo del oficialismo.

El periodista y comunicador social Gonzalo Carbajal escribió en el mismo sentido: “Para el kirchnerismo y el peronismo -no-tan- kirchnerista no es fácil la situación. Entrar en el juego que propone Macri parece sencillo, pero –con un posicionamiento opositor consolidado–, un discurso duro no asegura sumar muchos votos más. Debe ampliar la representación real sin perder la esencia, desconfiando de quienes se acercan justamente porque no tienen votos. Pensando en octubre quizá se deba hacer simplemente anti-neoliberalismo, dejando de una vez de lado las micro identidades que componen nuestro variopinto universo. Y ver quienes suscriben ese programa. De paso dejar tranquilos por un tiempo a Massa y Stolbizer que armarán su frente electoral en la provincia de Buenos Aires. Es preciso un programa propositivo con un cuidado discurso electoral en esta etapa, porque el riesgo de seguir con “la nuestra” es quedar tirando golpes al vacío, o peor, golpear al adversario equivocado.”

El gobierno necesita ganar las elecciones de octubre pues en caso contrario se arrastrará penosamente hasta el 2019. En cambio si gana, podrá emprender las reformas estructurales que necesita para afianzar el triunfo que termine con el empate histórico, y realizar los ajustes superlativos que no ha podido aún concretar, más allá del tarifazo y la distribución regresiva del ingreso.

Nadie puede engañarse: el oficialismo lo dice con meridiana claridad y es una de las pocas cosas en la que no miente. Uno de los mejores soldados de Héctor Magnetto, el periodista Marcelo Bonelli escribió en Clarín del 21 de abril: “Luis Caputo fue directo y claro. El Ministro ( de Finanzas)tiene excelente llegada en Nueva York. Así respondió (en el Council of the América): Nosotros queremos ganar la elección para profundizar nuestro programa económico. Por eso no se puede encarar el problema fiscal. Si atacamos el déficit, habrá más piquetes y la vida será imposible en la Argentina. La prioridad es ganar las elecciones y convalidar en octubre las propuestas del gobierno. Después vamos a encarar las asignaturas pendientes” El mantenimiento e incluso la elevación del déficit fiscal es la grasa que mantiene con reales posibilidades un eventual triunfo oficialista en octubre. Es la condición necesaria para mantener acotado el nivel de conflictos mientras se busca encontrar espacios no económicos que permita montar un escenario con expectativas futuras. Para un gobierno elegido democráticamente, el mantenimiento del déficit fiscal hasta las elecciones de octubre, es equivalente a lo que el terrorismo de estado lo fue para la aplicación del Plan de Martínez de Hoz en la dictadura establishment-militar. Los gurkas liberales como José Luis Espert y Miguel Angel Broda que piden drásticas medidas de ajuste del gasto público, son la exteriorización desde la ultra derecha económica del famoso Teorema de Baglini.

Para el gobierno el triunfo electoral en octubre ha pasado a ser imprescindible. Una derrota lo dejaría al llamado Tercer Gobierno Radical por el escritor Jorge Asís, en la situación de Raúl Alfonsín después de las elecciones del 6 de septiembre de 1987 y Fernando de la Rúa el 14 de octubre del 2000.

Las computadoras de los editorialistas de los medios dominantes advierten , alientan al gobierno y le proveen de argumentaciones, mientras despotrican contra la bestia negra del populismo. Así Carlos Pagni escribió el 26 de abril en La Nación: “En gran medida, Santa Cruz es un laboratorio que permite percibir lo que hubiera sucedido en el país si continuaba el kirchnerismo. El manejo populista de la economía termina siempre con el fin de las ilusiones. Es igualmente una versión provinciana, pequeña y light del drama de Venezuela, un país potencialmente rico, pero arrasado por la impericia u la corrupción de los jerarcas del régimen.” El 30 de abril, Fernando Laborda, en La Nación del 30 de abril escribió bajo el título “ Las alucinaciones populistas, otro desafío para Macri: “La tragedia del populismo también llegó a Santa Cruz, donde asistimos a la declinación de un régimen feudal….. Mientras esto sucede en la emblemática provincia de los Kirchner y en tanto las políticas populistas revelan con ferocidad su fracaso en la Venezuela de Nicolás Maduro……. Durante su reciente viaje a los Estados Unidos, algunos medios periodísticos norteamericanos lo presentaron como el hombre que puede cambiar la historia de una Argentina signada por el populismo y el estatismo”

El mismo día Joaquín Morales Solá, en el órgano Mitrista, escribió: “ Después de octubre, si la suerte electoral acompaña al Presidente, podrían llegar inversiones en servicios e infraestructura. Las inversiones industriales serán más difíciles porque en ese sector primará siempre la política de Trump, que pone el acento en la creación de puestos de trabajo en los Estados Unidos. Por eso, el desafío de octubre de Macri es político y económico al mismo tiempo. La fragmentación de su oposición (que arrastra, además, contradicciones ideológicas) podría ahuyentar a los inversores si lo golpeara una derrota. Un peronismo sin conducción y bajo la influencia todavía importante de Cristina Kirchner será siempre un mal mensaje para los inversores.

Disminuido el efecto, aunque aún lozana la argumentación de la “pesada herencia recibida” y la sobreactuación de la corrupción, la reducción del kirchnerismo a una asociación ilícita que asaltó el poder, el oficialismo encarará las elecciones con un slogan efectista y posiblemente muy efectivo como “Somos la nueva política aún con errores e insuficiencias, el futuro posible y deberán optar entre CAMBIEMOS o el pasado de un populismo que nos llevaba a Venezuela y si tienen dudas miren lo que pasa en Santa Cruz”

DE VENEZUELA A SANTA CRUZ

Son un país y una provincia con un recurso en común: el petróleo. Ambas tienen la bendición y la maldición de ese bien estratégico: serias dificultades para diversificar la matriz productiva. Hugo Chávez, la Venezuela Bolivariana ha dividido la historia de ese país en un antes y un después. Cierta similitud con el primer peronismo, imbatible en las elecciones, como en la Argentina de entonces, fue acusado de dictadura. Una dictadura muy particular que ganó todas las elecciones en vida de Chávez, con excepción de una que perdió por medio punto, y cuya derrota fue reconocida, que levantó la bandera revolucionaria de la Unidad Latinoamericana y la abasteció de fondos, que realizó una distribución de los ingresos en favor de los sectores populares que por primera accedieron a un médico, a un odontólogo, a una casa, y sobre todo a la dignidad. Eso fue posible por la recuperación del petróleo para los venezolanos y la estatización de resortes económicos básicos Con fuerzas armadas como una de las patas del arco de apoyos, que llamativamente, conociendo la historia latinoamericana, el imperialismo no ha llegado a fraccionar para dar un golpe. Con un poder económico movilizando una oposición feroz y medios golpistas que hasta apostaban al magnicidio, Chávez representa un hito que la historia, cuando se diluyan las pasiones, ubicará junto a los próceres latinoamericanos del siglo XIX. La biología jugó en contra y su muerte fue una tragedia para Venezuela y Latinoamérica. Ya entonces el valor del barril de petróleo había descendido vertiginosamente y empezaban a exteriorizarse errores e insuficiencias. Nicolás Maduro lo sucede en esas circunstancias y a una situación que se complicaba sumó una sucesión importante de errores. Fue perdiendo apoyos y a los pasos en falsos, el poder económico que viene por la revancha usó el arma letal del desabastecimiento. No hay sociedad que resista el desorden y el desabastecimiento por un tiempo prolongado. Ese apoyo popular cercenado le ha llevado a Maduro a saltear elecciones, algo que con Chávez nunca sucedió y que le va quitando porciones de legitimidad. La oposición palpita que lo que largamente esperó está cercano, huele sangre y la busca. Para ello no escatima recursos y medios. El psicoanalista Alfredo Grande ha escrito: “Han preparado el terreno desde hace tiempo. La infiltración de paramilitares en zonas de frontera y barriadas no es un mito. Su accionar tampoco….Hace unos días fueron interceptados dos sujetos con 3 fusiles FAL con escudos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, 3 cargadores con capacidad para 20 cartuchos, 899 cartuchos calibre 7,62x51, ocultos en un compartimiento secreto ubicado entre el tablero y el motor del camión en el que iban……..La lista de pruebas es larga, desde jóvenes entrenados en Colombia, como Lorent Saleh, hasta campamentos enteros desmantelados, como en el Estado de Táchira en el mes de marzo”

El gobierno tampoco trepida en defenderse con lo que tiene. Los muertos revelan la intensidad del enfrentamiento. La degradación del gobierno de Maduro y su eventual caída abrirá el camino a una oposición ignominiosa cuyo visualización puede verse en el documental “La revolución no será televisada” de Kim Bartley & Donnacha O´Briain, filmada en el Palacio de Gobierno cuando esta oposición logró desplazar a Hugo Chávez por una horas en abril del 2002 y fue rescatado por la movilización popular que rodeó la casa de gobierno. Es absolutamente coherente que los intereses que representa Mauricio Macri estén alineados con la oposición venezolana. Tan coherente como falso el suponer que un país diametralmente diferente como la Argentina, que consiguió hace 65 años con el peronismo, lo que intentaba parcialmente realizar Chávez, se acercaba a la actual Venezuela. Más bien hay que buscar, si se quieren hacer comparaciones, siempre forzadas a los meses anteriores a junio y septiembre de 1955. Sabemos quiénes se asumían como democráticos y en nombre de la república los crímenes que perpetraron y quienes fueron proscriptos y perseguidos. La identificación de chavismo y delito, que se difunde en Venezuela abreva en lo que se hace en la Argentina con el kirchnerismo. No es original, es lo que se perpetró contra el peronismo después de septiembre de 1955

En Santa Cruz gobernó el kirchnerismo hasta los últimos años donde el enfrentamiento con el gobernador Peralta se hizo evidente. La declinación del kirchnerismo llevó a que el último triunfo fue posible por la ley de lemas. Igual que en Venezuela las regalías petroleras no lograron una diversificación productiva. Eso es un pasivo que puede y debe ser señalado. Pero la actual situación está inducida fundamentalmente por la política general de CAMBIEMOS. Es preciso señalar que en promedio las provincias recaudan sólo un 30% y el resto viene por la coparticipación. Si el gobierno nacional retacea lo que le corresponde a una determinada provincia, ésta entra en crisis. Si a esto se suma el turismo afectado por la menor frecuencia de los aviones a la provincia, por la caída de las regalías petroleras por la disminución de la producción vinculada a la caída de la exploración y de los precios del petróleo, la eliminación de los reembolsos por la exportación a través de los puertos patagónicos, la restricción realizada desde el gobierno nacional para que la provincia pueda contraer empréstitos, todo lo cual constituye el actual coctel explosivo que se suma a los numerosos errores propios.

En el caso de Santa Cruz los recursos tributarios de origen provincial son 5.188 millones y los recibidos de la Nación 10.829 millones. Las regalías ascienden a 4.757 millones. Estos son datos estimados del presupuesto 2017.

Mostrar las consecuencias sin desplegar el damero de causas, es la estrategia del teorema macrista de afirmar que estábamos a pocos meses de ser Venezuela y que en la situación actual de Santa Cruz, hay un único y excluyente responsable que es el kirchnerismo.

La estrategia puede ser buena aunque vaya contra una de las tantas mentiras del gobierno: “Nos hemos comprometido a decirles la verdad a los argentinos”

PD: Dos semanas después de ser escrita y publicada esta nota en la Tecl@ Eñe, el presidente Mauricio Macri, en reportaje concedido al Diario Clarín, el 14 de mayo declaró: “ En octubre la gente decidirá si sigue el cambio o volvemos al populismo……Los argentinos debemos confirmar la vocación de cambio…Yo he asumido desde hace varios años la defensa de la libertad y de los derechos humanos de los venezolanos”

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