9 mar. 2013

El Libertador de nuestro tiempo iluminó la eternidad




Duelo en todos los rincones de América Latina. Duelo en el alma. Dolor en mi corazón. Pero cierro los ojos y te sueño comandante, resplandeciente, bajando de Petare con las alforjas llenas de vida, tarareando las canciones de Alí Primera.

Te veo comandante dando identidad y visibilidad a los nuestros, a esos que eran meros números, o clientes, o eran portadores de ese mismo dolor que siente mi tierra profunda. Nadie más, ni nadie menos, que la América Negra, que la América india, que la América mestiza, que la América libre, sabe de ese dolor. Tu dolor, mi dolor por tu dolor, comandante de las Américas.

Hugo Chávez ya no sos vos, ahora sos mi comandante, sos el comandante de millones de latinoamericanos que amamos la vida, que amamos nuestras banderas, que amamos la libertad, que amamos nuestra tierra, que amamos el sol, que amamos lo finito, que sencillamente amamos.

Pero resulta, Comandante, que ese dolor por tu ausencia física no será de llanto, ni pena, será de milagro y de luz, de fuerza y de alegría para embanderarnos en tu eternidad.

Sé, estoy seguro, y pondré las manos en el fuego por el encuentro entre vos, Ernesto Che Guevara, y Néstor Kirchner: Leyendas Patrióticas de nuestro ser.

Pondré las manos en el fuego por la rebeldía libertaria de tus enseñanzas, y será el fuego de compromiso y de amor. Serás sueño siempre. Serás maestro y guía siempre. Serás el río Orinoco, serás el río Caroní, serás mar, y por allí bajarás de tu Caribe caliente hacia Los Andes, de las selvas húmedas hasta los hielos continentales.

Te veo en Puerto Ordaz, en Cumaná, en toda la región de Sucre, en Mérida, en Caracas, en Zuliá, en Valencia, en Barquisemeto, en los llanos, en las islas.

Comandante te veo enseñando a escribir, dando de comer, dando nombre y apellido a nuestros hermanos, esos que los otros solo los llaman “los nadies”.

Te veo, comandante, bailar y cantar por las aguas caribeñas y el calor de las calles de Bariñas y de los lugares donde nadie otro como vos lo saben caminar. Pero caminaremos por tu nombre, comandante por esa Venezuela maravillosa que le sacaste lustre, que le sacaste brillo inconmensurable de cariño y pasión.

Vos que dignificaste a esa Venezuela, y resucitaste a Simón Bolívar en Santa Marta, a Francisco Miranda en Caracas, a José de San Martín en Boulogne Sur Mer, a Manuel Belgrano en Buenos Aires, a Antonio José Sucre en Cumaná, y a Néstor Kirchner en Calafate. Vos que ibas y decías:

- ¡Arriba que tenemos que seguir!

Y se levantaron con vos, y ahora nos levantaremos nosotros con vos, comandante. Porque vos nos enseñaste que la vida es revolución, que la vida es amar hasta confundirse con la Patria y la Patria con la Tierra. Y estarás siempre en el cielo limpio de nuestro horizonte.

Volverás, y estaremos en tu Venezuela querido comandante Hugo Chávez, querido libertador de nuestro tiempo.

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