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11 may. 2014

Descubren fotos inéditas de la intervención de EEUU en la Guerra Hispano-cubana



Imágenes raras de la Armada de EEUU tomadas durante la intervención de Estados Unidos en la Guerra Hispano-cubano-norteamericana, fueron descubiertas en un almacén de los archivos militares.

La caja, que contiene cerca de 150 fotografías en placas de vidrio originales, apareció en el Comando de Historia y Patrimonio Naval en Washington DC, que guarda imágenes de todos los aspectos de las guerras de los Estados Unidos, desde la logística hasta la diplomacia.

Estas fotos, publicada en la página de Flickr del Comando, aparecieron cuando el equipo que atiende el archivo fotográfico se estaba preparando para una importante renovación y los archiveros Dave Colamaria y Jon Roscoe tropezaron con las imágenes.

Lisa Crunk, jefe del Departamento de Archivo de Fotos en el Comando de Historia y Patrimonio Naval, dijo: “Las placas fueron envueltas individualmente en papel de seda e incluyen los títulos y fechas completos, probablemente organizadas por el fotógrafo, Douglas White.

“El Sr. White era corresponsal de guerra del San Francisco Examiner durante la guerra de Filipinas… Cuando nos dimos cuenta de lo que habíamos descubierto, hubo una tremenda excitación entre el personal, especialmente de los historiadores.
“Las imágenes son un hallazgo sorprendente, a pesar de que estos materiales nunca estuvieron realmente perdidos -simplemente estaban esperando ser redescubiertos.

La Guerra Hispano-cubano-norteamericana es una de los hechos más notorios de la segunda mitad del siglo XIX americano, que terminó dramáticamente con la destrucción del poderío naval español en las batallas navales de Cavite (Filipinas) y Santiago de Cuba.


Esta guerra significa el inicio de la fase imperialista de Estados Unidos y del cumplimiento de sus viejos anhelos de dominación mundial, bajo la égida del Destino Manifiesto. Para los cubanos significó la frustración del ideal independentista tal y como la había proyectado José Martí en el Manifiesto de Montecristi.

La tripulación del crucero español Reina Cristina en oración antes de la batalla del 24 de abril 1898.


El Capitán Dennis Geary de la artillería pesada de California monta su caballo en Cavite, Filipinas


Marineros estadounidenses fotografiados durante la guerra hispano-cubano-norteamericana. Son de Irlanda: Dave, Purdy, Tom Griffin y John King


Aprendices a bordo del USS Olympia, el buque insignia del Escuadrón Asiático de los EEUU en esta guerra.


Esta imagen de la flota española en el Canal de Suez fue una de muchas descubierto en el almacén del Comando de Historia y Patrimonio Naval.


El crucero español, el Castilla, se perdió en la batalla de la bahía de Manila, con 25 hombres muertos y 80 heridos

Imagen de los restos del naufragio del transportador de la armada española Cebu, tomada después de la batalla.


El USS Petrel integró de la flota que tomó parte en la guerra de 1898. El barco es descrito como una cañonera


Otro buque de la Armada de EE.UU. que participó en el conflicto fue el USS Boston, que intervino en 1898 en la batalla de Manila


El USS Raleigh en acción en 1898. El crucero participó en la Batalla de Cavita, en la Bahía de Manila, el 01 de mayo 1898.

Imágenes del Acorazado Maine en los archivos del Comando de Historia Naval

USS Maine, fue un Acorazado de Segunda Clase de la Armada de los Estados Unidos. El 17 de septiembre de 1895 comenzó su servicio y alcanzó fama mundial tras su explosión en la Bahía de La Habana, lo cual sirvió de pretexto para la declaración de guerra de Estados Unidos a España.

El Maine estuvo fondeado en el puerto de La Habana durante tres semanas, hasta que el 15 de febrero de 1898, a las 21:40 horas, una violenta explosión en su interior, lo hizo hundirse con rapidez. Investigaciones posteriores determinaron que varias toneladas de pólvora habían detonado. Al ocurrir la explosión, la mayor parte de la tripulación estaba durmiendo, o descansando, pero la alta oficialidad del acorazado estaba en tierra en ese momento.


De las 355 personas que componían la tripulación, 266 perdieron la vida como producto de la explosión, ocho de ellos, horas más tarde debido a las lesiones sufridas. 18 de los supervivientes eran oficiales. A lo largo de la historia se ha sugerido que el hundimiento del Maine fue una autoagresión llevada a cabo por el gobierno de los Estados Unidos.

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El cónsul norteamericano en La Habana durante la voladura del Maine, Fitzhugh Lee.


Dos días después del hundimiento, las autoridades españolas crearon una comisión de investigación que llegó a la conclusión de que la explosión había sido, con toda probabilidad, interna. Los norteamericanos habían rechazado la proposición de crear una comisión mixta y formaron la suya, presidida por el capitán de navío William T. Sampson.


Restos del Maine.


Explosión del Maine.


El Maine en el Puerto de La Habana.


El capitan del Maine, Sigsbee




Marineros del Maine.






Una imagen del Maine en el puerto de Bar Harbor.

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