16 jul. 2014

Copatrocinada por EEUU, lluvia de bombas israelíes

La lluvia de bombas, misiles y balas de Israel que matan hombres, mujeres y niños palestinos es copatrocinada por Washington, ya que Israel es el mayor receptor de asistencia militar estadunidense del mundo.

A la fecha Israel ha recibido 121 mil millones de dólares en apoyo estadunidense (en décadas anteriores incluyó apoyo económico, pero ahora es casi exclusivamente castrense), según cifras oficiales recopiladas en el más reciente informe del Servicio de Investigaciones del Congreso (CRS) sobre la relación bilateral.

El presidente Barack Obama solicitó 3 mil 100 millones de dólares para asistir militarmente a ese país en el año fiscal 2014, el cual fue aprobado en su totalidad por el Congreso. De igual forma, se le otorgaron 504 millones adicionales para investigación, desarrollo y producción del sistema antimisiles israelí y para mejorar sistemas conjuntos misilísticos de defensa.

Para 2015, el gobierno de Obama está solicitando 3 mil 100 millones de dólares en asistencia militar y casi 300 millones más para los sistemas de misiles.

En 2007, el entonces presidente George W. Bush acordó con Israel un paquete por 30 mil millones de dólares en asistencia militar durante 10 años, algo que el gobierno calificó de inversión en la paz. En marzo de 2013, en su visita a esa nación, Obama reiteró que Estados Unidos mantendría su compromiso de brindar apoyo castrense multianual (en los demás casos, la asistencia a otros países sólo se hace cada año).

Según el CRS, el apoyo militar estadunidense ha ayudado a transformar las fuerzas armadas de Israel en unas de las más tecnológicamente sofisticadas del mundo. Explica que dicha asistencia ha sido diseñada para mantener una ventaja militar cualitativa frente a las fuerzas militares de la región, algo que el presidente tiene que evaluar constantemente para asegurar que esa ventaja se mantenga frente a cualquier tipo de amenaza a Israel.

El Congreso aprobó una ley en 2012 que estipula, entre otras cosas, que un objetivo de la política de Washington es ayudar al gobierno de Israel a preservar su ventaja militar cualitativa ante la rápida e incierta transformación política regional.

Más aún: existe un convenio para almacenar armas y equipo estadunidense en bases castrenses israelíes para uso de Estados Unidos en tiempos de guerra y, con permiso estadunidense, por Israel en situaciones de emergencia.

De hecho, la asistencia estadunidense ha contribuido directamente a que Israel desarrolle su industria militar a nivel tal, que en los pasados cinco años ese país se ha convertido en el décimo exportador mundial de armas, según el Instituto Internacional de Estocolmo sobre Investigaciones de Paz.

La cúpula política estadunidense siempre ha manifestado su apoyo férreo a Israel desde la creación de ese Estado, en 1948. De hecho, hoy día, aun con los niveles más altos de polarización política en Washington, el apoyo a ese nación permanece como uno de los pocos rubros en que hay pleno consenso bipartidista. Es un hecho que casi ningún político con aspiraciones nacionales puede atreverse a proponer un cambio radical a esa postura y mucho menos criticar la política bilateral. Aunque hay legisladores y otros políticos que manifiestan su oposición a un respaldo sin suficientes condiciones para el uso de este apoyo militar por Israel, incluso disputas entre los dos gobiernos sobre ventas y cooperación a terceros países (por ejemplo, la relación entre Israel y China), ello se queda en denuncia y no ha habido grandes modificaciones en la asistencia ni en la relación estratégica.

Denuncias y críticas de diversas agrupaciones, desde organizaciones antibélicas, religiosas (incluyendo un sector judío) y de derechos humanos, de que Estados Unidos está violando sus leyes que estipulan que la asistencia castrense a otras naciones sólo puede ser empleada para propósitos de autodefensa y que no puede ser entregada a regímenes que violan los derechos humanos, surgen cada vez que Israel desata una ofensiva bélica contra civiles en territorios palestinos, pero hasta la fecha no han tenido impacto sobre la relación bilateral.

Noam Chomsky, uno de los críticos más feroces de las políticas de Israel y el apoyo estadunidense, escribió esta semana sobre las severas consecuencias humanas del más reciente ataque. Señaló que aun “cuando Israel se está ‘portando bien’, más de dos niños palestinos son asesinados cada semana, patrón que ha continuado en los últimos 14 años”. Subrayó que la causa de fondo es la ocupación criminal y los programas para reducir la vida palestina a la sola sobrevivencia en Gaza, mientras los palestinos son limitados a cantones no viables en Cisjordania, e Israel toma lo que quiere, todo en grave violación del derecho internacional y resoluciones explícitas del Consejo de Seguridad.

Ni hablar de la decencia mínima. Y ello continuará mientras sea apoyado por Washington y tolerado por Europa, ante nuestra vergüenza perpetua.

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