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27 sept. 2015

PANAMÁ | Los dueños del país

(Imagen: Escenas de la agresión armada estadounidense contra Panamá en diciembre de 1989, descrita como "Operation Just Cause" (Operación Causa Justa), ordenada por el entonces presidente de Estados Unidos George H. W. Bush para "reinstaurar la democracia" en el país centroamericano, a cuyo líder Noriega se le endilgaban estrechos lazos con Libia y Cuba para aferrarse al poder.)

Los clásicos de la economía política distinguieron bien entre los capitalistas y rentistas. Los capitalistas agregan riqueza a la economía explotando a los trabajadores (obreros). Los rentistas explotan a obreros y a capitalistas, por igual, pero sin agregar nueva riqueza. Los clásicos, sobre todo Ricardo, veían con malos ojos a los rentistas y, en especial, a los terratenientes. Cuando terció Marx en el debate, varias décadas más tarde, capitalista y rentista ya eran aliados en los partidos del ‘orden’ de Europa (los conservadores).

En la actualidad, en el caso de América Latina los rentistas se han refugiado en el monopolio de las finanzas. Han desaparecido los terratenientes como clase rentista poderosa (con las excepciones que hacen la regla). En el caso de Panamá, la fuente de la renta principal es su posición geográfica. Quien controla la ruta, así como toda la infraestructura que se construye sobre ella, recibe una renta muy elevada: Los españoles, ingleses, norteamericanos y, ahora, el Estado panameño lo entendieron -y entienden- muy bien.

El Estado es la correlación de fuerzas entre las diferentes clases sociales que definen un territorio como propio. En Panamá, el Estado es una lucha entre los sectores populares y los sectores oligarcas. Como consecuencia de la invasión militar norteamericana de 1989, el sector oligarca rentista se impuso sobre los demás en el marco del Estado.

Esta ventaja, le permite controlar al gobierno panameño y sus diferentes aparatos. Sobre todo el uso de la violencia (Policía, Senafront y otros), la recolección de tributos (MEF), la educación, los medios de comunicación y sus discursos culturales, las finanzas (incluyendo lavado de dinero) y, por supuesto, las rentas que provienen del Canal de Panamá, los puertos y toda la infraestructura restante. A diferencia de la gran mayoría de los otros países latinoamericanos, en Panamá las rentas (provenientes de la posición geográfica) constituyen una parte muy importante tanto del total de las riquezas que produce el país como de los ingresos del fisco. A su vez, estas rentas son depositadas en múltiples actividades financieras-especulativas a través de una red bancaria nacional e internacional: construcción, casinos, valores y acciones a futuro y otras áreas grises.

Estas son las fuentes de riqueza que se apropian los rentistas oligarcas a través de su posición de dominación relativa en el Estado, que les permite controlar los gobiernos de turno y los aparatos represivos. ¿Quiénes son los capitalistas en Panamá, quiénes son los trabajadores (obreros)? Además, Panamá forma parte de un sistema capitalista global que considera el Canal de Panamá parte de su red para seguir acumulando riquezas.

Los capitalistas panameños son una fracción de la oligarquía que tuvo un proyecto de hegemonía a mediados del siglo pasado. En sus luchas con los rentistas lograron apoderarse del gobierno mediante un golpe militar en 1968. El período militar -que se extendió hasta fines de la década de 1980- fue conflictivo pero se lograron objetivos muy importantes bajo el liderazgo del general Torrijos: la descolonización de Panamá y la entrega del Canal de Panamá por parte de Estados Unidos. Ese período convulso también vio aparecer con mucha fuerza un movimiento popular que apoyó los planteamientos nacionalistas de la burguesía capitalista que promovía la creación de un mercado nacional.

La nueva clase obrera panameña le dio un enorme impulso al desarrollo capitalista. Los trabajadores hacían demandas de alimentos, vivienda, transporte, salud y educación. La nueva clase burguesa satisfacía estas demandas – que generaban crecientes ganancias – ampliando la frontera agrícola y produciendo más mercancías para su consumo. Una nueva clase se instalaba en el poder, mediatizada por el poder militar. La burguesía empoderada sumó a las fracciones de los trabajadores en una alianza populista. Al mismo tiempo, la clase obrera hacia nuevas demandas que trascendían lo económico y social. Sus luchas y reivindicaciones cambiaron la correlación de fuerzas. Los trabajadores querían una democracia participativa.

Las demandas asustaron a la burguesía y, también, a los rentistas que habían sido desplazados del poder político después del golpe militar. Los rentistas lograron sumar a la alianza de la reacción (los asustados) a EEUU que por diversas razones decidió descartar su pacto de dos décadas con los militares panameños. La invasión de EE.UU. les devolvió a los rentistas oligarcas su hegemonía perdida que aún conservan en 2015.

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