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5 abr. 2017

La marcha del 1 de abril: Choripan, coca, odio y sentido común

Mucha gente se pudo ver ayer en Plaza de Mayo en la marcha de apoyo al gobierno, mucha más de la pensada. Puede sorprender a algunos, a mi no me causa ninguna sorpresa. Vengo diciendo hace tiempo que quienes gobiernan quieren crear una nueva hegemonía con miras a permanecer en el poder por mucho tiempo. Se trata de un gobierno atendido por los propios dueños del país con representantes de ambos lados del mostrador. Esto es palpable en todos los ministerios, pero sobre todo en la figura presidencial.

Es una mayoría silenciosa, como definió Nixon a los que apoyaban la guerra de Vietnam. Que haya estado momentáneamente en silencio (hasta ayer) no significa que no sean millones. Es importante salir del microclima que generan las redes sociales y su mundo virtual donde se produce la simbiosis entre los deseos y la realidad, que creen que el helicóptero esta cercano. Nada más alejado de la realidad.

La gente que marchó ayer por el centro de la ciudad y muchos otros puntos neurálgicos era gente mayor en su mayoría, bien vestida. Se vio a pocos jóvenes y los que encontramos "estudian" en lugares privados o trabajan en el odiado Estado, donde vinieron a dar una mano, desde la óptica de las ONG. Mucho odio, como siempre. De cada 4 palabras, 4 lo hacen estigmatizando al otro. Vinimos con la sube, en referencia a que pagaron el viaje (yo a las otras marchas llegué en ovni). Hubo un marcado predominio de los colores argentinos, en un nacionalismo lindante con el chauvinismo. El himno se cantó con cara de enojo. Y hubo agresiones, a periodistas, principalmente de C5N, identificados con el aborrecido kirchnerismo y al populismo, asociado a Venezuela. Un ejemplo matemático explica la pedagogía autoritaria en la que crecieron: en nuestro país quien tiene más de 68 años vivió más tiempo en dictadura que en democracia. ¿Exculpa esto a quienes abogan por mano dura de modo permanente? No, pero sirve para entender su lógica de pensamiento. Puede sorprender que haya gente que apoya esto que yo lo resumo en tarifazos, desempleo y deuda externa. Pero es mas complejo. Es un voto de clase, de pertenencia, de la exaltación del yo, de egocentrismo. De odio al Estado y al humilde, que lo es, desde esta óptica, porque quiere y no por una inequitativa distribución de recursos. La misma que ellos apoyan con fervor. Es el huevo de la serpiente exacerbado por el más ramplón sentido común expresado en las palabras de Macri: “La gente no fue por el choripán y la coca”. Mito de origen del macrismo, quizás, o simple comentario que demuestra que el sentido común en Argentina es de derecha.

Ese es el objetivo de lo venidero para quienes anhelamos construir un país justo, libre y soberano: cambiar la mentalidad nacional para integrarla en un proyecto que nos cobije a todos, labor que quizás nos lleve todas nuestras vidas. Pero que vale la pena.

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