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19 feb. 2013

El triunfo de Correa fue muy completo


El oficialismo consiguió una mayoría de bancas en la unicameral Asamblea Nacional de acuerdo con un conteo rápido y los analistas coinciden en que no tendrá necesidad de negociar con la oposición para profundizar la “revolución ciudadana”.

El triunfo de Rafael Correa y de su partido, Alianza País, fue contundente y no hubo provincia en Ecuador en donde no ganara, desde la costa hasta la sierra y el oriente. El oficialismo consiguió una mayoría de bancas en la unicameral Asamblea Nacional de acuerdo con un conteo rápido y los analistas coinciden en que no tendrá necesidad de negociar con la oposición para profundizar el proceso que llama “revolución ciudadana” desde el momento en que asuma el nuevo gobierno, el 24 de mayo. “Correa hasta el 2017”, tituló en su portada el diario opositor El Universo, que contrastó con la tapa del estatal El Telégrafo, que decía: “A cambiar la patria”. Lo que ningún medio dejó de resaltar fue que el gobernante y su fórmula sumaron aceptación en todo Ecuador, hasta en Guayas y Guayaquil, donde ni el alcalde opositor Jaime Nebot pudo influir sobre el sufragio. El mandatario fue reelecto con el 56,9 por ciento de los votos frente al 23,1 por ciento del banquero Guillermo Lasso, de acuerdo con el escrutinio de 71 por ciento de las actas por parte del Consejo Nacional Electoral. El organismo no precisó cuándo se conocerá la información de la Asamblea Legislativa, pero un conteo rápido de la ONG Participación Ciudadana –autorizado por la Justicia Electoral– proyectó 90 escaños para Alianza País, seguido del movimiento de Lasso –Creando Oportunidades– con 12 curules (de un total de 137).

El historiador Jorge Núñez Sánchez señaló a Página/12 que la elección del domingo evidenció el fortalecimiento del oficialismo y la crisis de los partidos tradicionales. “Hubo una profundización de la conciencia social de este proceso. Nunca en nuestra historia ha habido un gobierno que hiciera tanto por el desarrollo nacional y se preocupara por los minusválidos. Es una ciudadanía que supo derrocar gobiernos corruptos.” Fue el caso de Lucio Gutiérrez, destituido en 2005 por el Congreso en medio de una revuelta popular conocida como “rebelión de los forajidos”, integrada en su mayoría por la clase media de Quito que lo acusó de corrupción y nepotismo. Gutiérrez y su partido Sociedad Patriótica obtuvieron un 6,5 por ciento de los sufragios anteanoche, muy por debajo de su desempeño en las presidenciales de 2009 –en esa ocasión obtuvo un 27 por ciento–.

La mala actuación del ex coronel Gutiérrez no es un síntoma aislado. “Se dio un recambio importante en la oposición”, advierte Núñez Sánchez, incluyendo en ella a agrupaciones que presentaron candidatos a asambleístas. “Las viejas agrupaciones Partido Social Cristiano y Madera de Guerrero sacaron pocos diputados. Hay una nueva oposición que es el movimiento de derecha de los industriales, los banqueros, que tomaron la posta.” El analista se refiere al partido CREO (Creando Oportunidades ) que se presentó por primera vez y obtuvo el segundo lugar en el voto presidencial. El candidato Lasso dijo que ya se proyecta como el líder de la oposición. ¿Se verá con posibilidades de ser un Capriles ecuatoriano? Lasso dijo que seguirá haciendo política de la mano de la segunda fuerza política del país. “Corrió a todos de un plumazo, incluso al alcalde Nebot”, agrega Núñez Sánchez.

Para el sector de la izquierda que rivaliza con Correa, la Plataforma Plurinacional comandada por el economista Alberto Acosta, la elección representó una debacle. Acosta, ex ministro de Energía del gobierno de Correa y ex presidente de la Asamblea Constituyente, sacó un 3,1 por ciento de los sufragios, por detrás del outsider de derecha Mauricio Rodas (4,0 por ciento, partido SUMA) y el magnate bananero Alvaro Noboa (3,6 por ciento, Prian).

De acuerdo con el analista Decio Machado, de Fundación Aldhea, la izquierda deberá reflexionar sobre el mensaje que le transmitió a la población, sobre sus planteamientos obsoletos. “Ante la bonanza económica, el votante, que es en su mayoría urbano, no se interesa por temas como el neoextractivismo. La gente es más pragmática, vota por encima de la lógica ideológica: elige a un gobierno al que le ha ido bien en la economía, que benefició a todos los sectores sociales.”

El partido de Acosta ha cuestionado el modelo de desarrollo y el modo extractivista del gobierno actual, del que formó parte hasta 2008. De acuerdo con el análisis de Machado, del total de las 24 provincias del país, Correa ganó en todas, pero en un porcentaje menor en las del sur, en donde viven poblaciones rurales y algunas comunidades indígenas que se oponen a la explotación minera. Como las provincias de Zamora (Alianza País obtuvo un 40 por ciento) o Morona Santiago (37, 6 por ciento, o Chimborazo (46,4 por ciento). En el resto del país, los porcentajes son de más del 50 o el 60 por ciento de los votos, siendo que en las regiones de la costa arrasó. Un triunfo contundente. Como lo tituló el diario Expreso en letras gigantes.

Agua, medios y cultura en la agenda

Hay por lo menos tres proyectos de ley en danza que la oposición frenó hasta ahora y a los que el nuevo Legislativo dará luz verde: de Agua, de Comunicación y de Cultura. También está pendiente el Código Integral Penal.

Dice el programa de gobierno que en los próximos cuatro años apuntará a establecer un nuevo modelo de acceso a las fuentes de agua, que redistribuya ese recurso vital mediante la construcción de sistemas públicos de calidad. Una suerte de agua para todos. En mayo de 2010, un sector de las comunidades indígenas se movilizó en las calles en contra del proyecto presentado por Alianza País. El analista Decio Machado señaló que los pueblos originarios rechazaron que se les elimine la capacidad de administrar el recurso, dado que sus juntas comunitarias pasarían a ser consultivas y la gestión la tendría el Estado central. “Es una pequeña cuota de poder que perderían los movimientos indígenas.” Ante los resultados electorales del domingo, la dirigencia indígena recibió un revés, destaca Machado. “Se abre un escenario en que el movimiento Packacutik verá muy complicado poder rearticular las movilizaciones.” Otra iniciativa que rechazan algunos dirigentes de los pueblos originarios, e inclusive algunos miembros del partido oficialista, es el desarrollo de la minería a gran escala, un asunto pendiente de este gobierno.

La reforma agraria es una de las deudas de Correa, advierte Jorge Núñez Sánchez. “Allí donde existen grandes latifundios, el gobierno ha sido cauteloso, no lo veo mal, pero debería avanzar. Hasta ahora fue repartiendo tierras con el fin de evitar que se anarquice la producción de alimentos.”

Entre los proyectos que desvela a la prensa opositora está el de la Ley de Comunicación, que les asigna un 33 por ciento del espacio a los medios públicos, un 33 por ciento al sector privado (en estos momentos posee casi el 85,5 por ciento del espectro) y el otro 34 por ciento a grupos comunitarios. La normativa no pudo salir adelante por la resistencia de la oposición en la Asamblea unicameral. Sus detractores cuestionan que se establezca la creación de un ente de regulación que controlaría la emisión de contenidos discriminatorios, sexuales y violentos.

La Ley de Cultura está olvidada en un cajón del Legislativo y esto se da, según los expertos, porque el tema de la cultura no reviste ningún marketing, aunque sea importante en el texto constitucional. Una de las principales recomendaciones que se la han hecho al proyecto es que mantenga la autonomía de la Casa de la Cultura.

A todo esto, el gobierno muy probablemente insistirá con una reforma del Código Penal Integral, que tipifica nuevos delitos y ordena la acumulación de penas.

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