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20 feb. 2015

“No fue un homenaje sino una marcha opositora”

Daniel Scioli, Aníbal Fernández, Agustín Rossi y Jorge Capitanich, cuatro de los dirigentes del FpV que hablaron tras la marcha del silencio.

 En la Rosada insistieron en que es responsabilidad de jueces y fiscales esclarecer la muerte de Nisman, así como también el atentado a la AMIA y su encubrimiento. En el mismo sentido se pronunciaron figuras de peso del oficialismo.



Un día después de la marcha del silencio, el gobierno nacional insistió en la responsabilidad del Poder Judicial en el esclarecimiento de las circunstancias de la muerte de Alberto Nisman hace un mes, y la ejecución y encubrimiento del atentado contra la sede de la AMIA en 1994. En diálogo con Página/12, desde la Casa Rosada insistieron en vincular al mismo grupo de jueces y fiscales que convocó a la manifestación opositora del miércoles con el avance en las causas que involucran a funcionarios nacionales y a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y volvieron a advertir sobre la intención desestabilizadora de ciertos sectores económicos, mediáticos y políticos. También se manifestaron en el mismo sentido figuras de peso del oficialismo, como el gobernador de Buenos Aires y precandidato presidencial, Daniel Scioli; el ministro de Defensa, Agustín Rossi; y el jefe de la bancada de senadores del Frente para la Victoria, Miguel Pichetto.

“La marcha ya pasó”, dicen en el Gobierno ante la consulta. Como sucediera en años anteriores con los cacerolazos en el Obelisco y Plaza de Mayo, los que esperaban una respuesta oficial a la movilización, en forma de declaraciones presidenciales o de acciones de gobierno, volverán a sentirse defraudados. “Marcharon, expresaron su opinión, se manifestaron en paz. Ahora no- sotros seguiremos gobernando, y los fiscales y jueces que adhirieron deberán volver a trabajar, porque la Justicia debe muchas respuestas”, asegura un funcionario con despacho en Casa Rosada. También hay quejas sobre lo que ven como “una confabulación” de una parte del Poder Judicial, “con motivaciones políticas”, contra el Ejecutivo. “Algunas causas, de golpe, avanzan todas juntas. Pero otras siguen juntando polvo”, grafica.

En ese sentido se manifestaron ayer los dos voceros habituales de la Casa de Gobierno: el secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, y el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. “Hay que recordar que el Gobierno no administra la Justicia, eso corre por cuenta de los jueces –dijo Fernández–. La administración de justicia pasa por la Justicia, hay jueces excepcionales por un lado, y por otro hay una buena parte que trabajan hasta las 13.30, no pagan impuesto a las Ganancias, tienen 45 días de vacaciones, las medidas cautelares son a delivery, las que se piden para un pobre hay que buscarlas con lupa, y lo mismo pasa con los casos novedosos en términos de evasión.”

Por su parte, Capitanich recordó que son los fiscales y los jueces los que “tienen la verdad en sus manos” y “son responsables del esclarecimiento de los atentados a la Embajada de Israel y a la mutual judía de la AMIA”, y señaló que “es importante que puedan generar las condiciones para el esclarecimiento de los hechos” y para “resolver los problemas derivados de las causas por los atentados a la Embajada de Israel y en la AMIA”, para que se sepa “quiénes fueron los autores de esos crímenes horrendos”. Por eso, aseguró el jefe de Gabinete, es necesario que “efectivamente el Poder Judicial sea autónomo e independiente de las corporaciones”.

Ambos destacaron también el carácter opositor de la movilización del miércoles. “El pueblo argentino tiene todo el derecho de manifestarse por la causa que quiera. Nosotros compartimos muchas veces los móviles, pero esta marcha del silencio contenía carteles contrarios al Gobierno, por lo tanto se identifica al silencio con una marcha opositora”, dijo el jefe de Gabinete. “No era, como tal cual se vaticinaba, una manifestación desde el punto de vista de rendir homenaje a nadie, sino una manifestación opositora. Miren los portales y van a encontrar los insultos a la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, como en cualquier marcha opositora”, coincidió Fernández.


 Abroquelados

La de Scioli, precandidato a suceder a la Presidenta y gobernador de la provincia más grande del país, fue una de las voces destacadas de un oficialismo que se mostró bien abroquelado detrás de la figura de CFK tras la demostración de fuerza opositora. “Lo importante es siempre seguir adelante, que un árbol no tape el bosque, tener la moral muy alta frente a aquellos que quieren desmoralizarnos”, definió el bonaerense, quien criticó a los políticos opositores que “detrás de un reclamo que debe unir” esconden intereses electorales, aunque acompañó “el sentimiento” de los deudos que marcharon. “De ninguna manera vamos a hacer un juicio de valor porque viva la libertad y la democracia movilizada espontáneamente, pero también tenemos que desenmascarar a aquellos que han buscado alrededor de este caso sembrar desesperanza”, agregó.

Para el ex motonauta, la utilización opositora de la marcha tiene que ver con que “pensaban que la economía se iba al diablo, que la inflación se iba a disparar, que la seguridad iba a ser incontrolable”, pero “nada de eso pasó”. Además, y en sintonía con el gobierno nacional, relacionó a políticos opositores con funcionarios de Tribunales al pedir que “es el Poder Judicial el que tiene que dar las respuestas a todos los interrogantes que están planteados y la política no debe mostrar su peor cara, su mezquindad, su egoísmo, pensando que cuanto peor es mejor, subestimando al pueblo argentino que ha madurado, que ha crecido y que quiere cuidar el trabajo, estos logros y seguir avanzando”.

Otro precandidato presidencial del FpV, Rossi, sostuvo que “no hay nadie más interesado que el Gobierno en que se sepan las circunstancias que rodearon la muerte del fiscal”, pero criticó a “los que intentan posicionarse políticamente y generar un desgaste al Gobierno” por “usar la muerte de Nisman en beneficios electorales”. En tanto que Pichetto denunció que “se procura complicar el último año del mandato la presidenta Cristina Fernández de Kirchner”, pero que “no podrán” hacerlo.


 Análisis de la movilización,  “Las instituciones funcionan”

“A mí me interesó ver cómo fue el miércoles entero. Se vio que la esfera pública argentina funciona razonablemente bien, con mucha vitalidad. A la mañana el Papa recibió a familiares de víctimas del atentado a la AMIA que incluso le pidieron una gestión y él dijo que es posible que la realice. También en el Congreso se trató la reforma de la Ley de Inteligencia con presencia de la oposición. Al mediodía vimos al Poder Ejecutivo gobernando, a la Presidenta manifestando su posición en un acto público. Y también un sector de la sociedad civil que considera que es bueno movilizarse, reclamar, cuestionar al Gobierno, se movilizó por la tarde noche. El Poder Judicial también estuvo allí. Todo esto andando a la vez expresa una sociedad que funciona de manera muy vital, con posiciones diversas. Eso para contrarrestar cuando dicen que las instituciones en este país no funcionan, que es una dictadura. Los opositores van detrás de la marcha, desperdigados. No creo que esta marcha cambie sustancialmente su posición, sigue habiendo diferencias entre ellos y también están viendo cómo decanta esto y si los ayuda a definir cómo presentarse a la sociedad; si como puro cambio a las políticas que tuvieron lugar en estos años o si conviene hablar de modificación, de fortalecimiento, de ajuste en algunas políticas. Esto tiene que ver, fundamentalmente, con el respaldo que pueda conservar la Presidenta.”


“Las encuestas han demostrado una caída importante de aprobación de la gestión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner posterior a la muerte del fiscal Alberto Nisman y hay inquietud en el conjunto de los dirigentes del justicialismo que pueden verse afectados negativamente no sólo por la marcha, sino por el manejo posterior a la muerte del fiscal. Con esto me refiero a lo que dijo la Presidenta sobre el suicidio primero, luego deslizó comentarios sobre la vida privada del fiscal, involucró a Diego Lagomarsino, luego afirmó que se trataba de un asesinato. Debería haber hecho cosas para llevar tranquilidad, y los comentarios variados y que ofrecen mensajes contradictorios generan más incertidumbre que tranquilidad. La marcha no beneficia a ningún candidato que se identifique con el Gobierno, sobre todo a los precandidatos presidenciales más cercanos. Creo que es beneficioso para el conjunto de candidatos claramente opositor. No me parece que el Poder Judicial sea un actor político nuevo; los fiscales siempre han sido jugadores del juego politico, a través de sus resoluciones y muchas veces como herramientas del oficialismo. Es legítimo que reclamen públicamente garantías cuando un colega de ellos murió. Esta marcha tiene un impacto importante sobre el ánimo colectivo porque el problema no es si Nisman era bueno o era malo; es que se murió.”

“Difícil de capitalizar”

“Desde lo formal una marcha para pedir justicia por parte de la Justicia me parece paradojal. Por distintos factores termina siendo una marcha opositora, si bien en relación con las marchas de cacerolazo esto fue mucho más acotado y no sólo por la lluvia. Era una cuestión mucho más acotada sobre la que se terminó montando una oposición con muy bajo perfil, cambiando la actitud que había tenido en otras marchas, donde los dirigentes hicieron declaraciones, dieron notas. Aquí trataron de pasar desapercibidos. De todos modos, tuvo mucha fuerza mediática este tema, recibió una gran cobertura por parte de algunos medios y justo en ese sector que apoyó el reclamo eso impacta mucho. Es muy difícil capitalizar políticamente un suceso así. Una marcha de estas características se desconcentra y se diluye. La oposición se montó en esta marcha, pero desde ahora tiene que empezar a construir sus campañas, con sus propias agendas. Sí significa mayor visibilidad para un grupo de fiscales con un fuerte perfil opositor en un momento en que hay una lucha interna muy fuerte al interior de la Justicia, generada por los cambios impulsados por el Gobierno. Los fiscales quieren ser más protagonistas y me parece muy bien que estén más cerca de la gente, pero tendrían que aceptar todas las reglas del juego de la democracia, que incluye democratización al interior de la Justicia.”
 

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